Guerreros de dos mundos: el reparto del filme callejero le abre la puerta al choque contra los Kombates
Andrew Koji, Noah Centineo, Eric André y Mel Jarnson se pronunciaron antes del estreno de la película del luchador japonés y la productora ya imagina un cruce con la saga de Ed Boon, mientras Mel Jarnson reconoce el quilombo de haber estado en ambos bandos.
Antes de que las luces del cine se apaguen y arranque la función, uno se imagina la típica sala de un shopping porteño de un jueves a la noche: pochoclos, murmullos, el olor a café de máquina expendedora. Y en esa previa, mientras la pantalla todavía muestra los trailers, me gusta pensar cómo será la butaca desde la que vamos a ver por primera vez a Ryu, Ken, Chun-Li y compañía en carne y hueso, porque la nueva adaptación en imagen real del videojuego de los pibes de Capcom llega a las salas argentinas este viernes 16 de octubre y, como suele pasar con los grandes estrenos, la conversación ya se pasó de pantalla.
Lo que se comenta por estos días no es tanto la película en sí, sino una idea que sobrevuela las cabezas de los actores y de los fans desde hace rato: la posibilidad de un cruce cinematográfico entre Street Fighter y Mortal Kombat, las dos franquicias de lucha más emblemáticas de la historia de los videojuegos. Y lejos de esquivarla, varios integrantes del elenco se refirieron al tema con entusiasmo, en declaraciones que recorrieron los principales medios especializados angloparlantes durante la semana previa al estreno.
"Hadouken" al corazón de la cuestión
Andrew Koji, que se pone en la piel de Ryu, uno de los protagonistas centrales de la historia, fue de los primeros en poner el tema sobre la mesa con una sonrisa que uno se imagina cómplice. "Tengo amigos en Mortal Kombat", arrancó diciendo, y remató: "Pero también está Marvel contra Capcom. Tenemos que aprovechar eso también". La frase, traducida al idioma de los que vamos al cine a pasar el rato, quiere decir algo tan sencillo como esto: existen antecedentes sobrados como para pensar en serio una megaproducción que junte a Hadouken con Fatality.
“Lo que yo quiero es más Street Fighter. Si nos traen la oportunidad de regresar y volver a interpretar a estos personajes increíbles, estoy dentro, y sé que todos lo estamos. Ya sea con Mortal Kombat o dándole una patada en la cara a Thor.”Noah Centineo
Los Picapiedra contra Los Supersónicos
Eric André, que se luce como M. Bison, se mandó una de las perlitas de la semana con una comparación que a mí, particularmente, me arrancó una carcajada. "Diles que conozco a Noob Saibot, que son los nombres al revés", soltó, haciendo referencia al famoso truco de los creadores de Mortal Kombat de escribir sus nombres al revés para bautizar al personaje. Y agregó, con un tono que imagino entre lo pícaro y lo festivo: "¿Un choque al estilo Los Picapiedra y Los Supersónicos? Estamos dentro". La analogía es perfecta: dos mundos de violencia estilizada y reglas claras que, vistos desde afuera, parecen sacados del mismo cuaderno de la historieta.
El conflicto de Mel Jarnson
Pero hay un detalle que vuelve a la cuestión todavía más jugosa y que a esta altura ya instaló su propio debate en redes sociales: Mel Jarnson, la actriz australiana que interpreta a Cammy en el filme callejero, ya tuvo pasado en el universo opuesto. Ella fue Nitara en la película anterior de la saga rival, una información que no pasó desapercibida para nadie. La propia Jarnson se tomó el asunto con una frescura admirable y, lejos de esquivarlo, le puso humor: "Sería épico. Y traerías a Nitara de vuelta a la vida. La coserías de nuevo. Sería como mitad rubia, con una ala. Mitad Cammy, mitad Nitara". Lo que en criollo significa que el personaje se reciclaría a medio camino entre los dos universos, una idea que a los guionistas norteamericanos les suele gustar mucho más de lo que uno cree.
La puerta que ya estaba abierta
Para entender por qué todo esto se puso sobre la mesa hay que retroceder unos meses y mirar el contexto con paciencia. En mayo de este año, Ed Boon, cofundador de NetherRealm y padre creativo de Mortal Kombat, declaró públicamente que le gustaría incluir a un personaje invitado de la franquicia rival en sus videojuegos, un gesto que en la jerga de la industria se conoce como "guest fighter" y que ya tiene antecedentes ilustres. A eso se le sumó el paso reciente de Mortal Kombat II por los cines, una película que llegó con el sello del productor James Wan y que dejó a la saga con un envión popular enorme. La sumatoria de ambos factores, como se dice en el mundillo, "calentó la pista" para que la idea del cruce cinematográfico empiece a sonar con fuerza.
Ahora bien, me parece honesto aclararlo para no vender humo: hacer una película de estas características no es cuestión de juntar a los actores en un casting y listo. Implica coordinar derechos entre Capcom, NetherRealm y los distintos estudios que tienen las licencias de cada propiedad intelectual, un proceso que puede llevar años y que, como bien sabemos los que seguimos de cerca a Hollywood, suele naufragar en el escritorio de algún ejecutivo antes de llegar a la sala. Por ahora lo concreto es esto: la voluntad del elenco está planteada y las declaraciones son buena leña para alimentar el fuego. El resto, como pasa siempre en este tipo de historias, depende de negociaciones que van mucho más allá del set de filmación.
Dónde y cuándo se puede ir
La película de la que viene todo este revuelo se estrena en las salas argentinas este viernes 16 de octubre, en formatos tradicional, tres dimensiones y en algunas cadenas premium con sonido envolvente. Las funciones se extienden a lo largo del fin de semana largo, con proyecciones desde primera hora de la tarde hasta pasada la medianoche en los complejos de las principales cadenas del Área Metropolitana de Buenos Aires y del interior del país. Una buena oportunidad, si me permiten la sugerencia de quien escribe estas líneas, de aprovechar el jueves de preestreno para evitar las colas del viernes y sentarse tranquilo a disfrutar del espectáculo mientras uno se imagina, mientras pasan los créditos finales, cómo sería ese cruce imposible que todos, en el fondo, queremos ver algún día.
