Game Pass cambió de precio, pero también de idea: qué decidió Xbox y por qué a los usuarios les conviene prestarle atención
La rebaja de la suscripción y la salida de Call of Duty del esquema de lanzamientos del primer día reconfiguran el servicio que comanda Asha Sharma, en medio de una reorganización que incluyó casi dos mil despidos y varios cierres de estudios. Una lectura, sin números inventados, de lo que se sabe hasta el cálculo y de lo que todavía falta.
Hay una expresión que en Santiago del Estero se escucha mucho, y que alguien le atribuyó alguna vez al chaqueño Mario del Tránsito Cocomarola, aunque las paternidades de los versos populares son tan movedizas como muy difíciles de fijar: 'a donde el río se hace ancho, el agua se vuelve mansa'. La traigo a colación porque la decisión que acaba de anunciar Xbox sobre su servicio Game Pass tiene algo de ese movimiento: en lugar de estirar la corriente hacia donde no da, la compañía eligió angostar el precio y, a la vez, ajustar el caudal de títulos que la circulan. Asha Sharma, la ejecutiva que reemplazó a Phil Spencer al frente de la división, tomó decisiones en las que rebajar la tarifa mensual y retirar a Call of Duty del paquete de lanzamientos disponibles desde el día uno van de la mano, como dos partes de un mismo gesto.
Antes de meternos con las medidas, vale la pena detenerse un segundo en el patio de la cuestión. Game Pass es la suscripción insignia de Xbox, el pase con el que los jugadores pagan una cifra periódica por mes o por año y, a cambio, acceden a un catálogo rotativo de videojuegos que se puede jugar en consolas de la marca, en PC y, cada vez más, en la nube. Durante años, el gran argumento de venta fue que los títulos más fuertes de la propia Microsoft, además de muchos de terceros, se sumaban al servicio el mismo día de su estreno en las tiendas, algo así como si el cine te dejara ver los estrenos sin pagar la adicional a pagar la entrada completa. Esa era, para una porción enorme de usuarios, la razón principal para abonarse.
El beneficio de la diferencia (el precio que se mueve)
Ahora bien, el corazón del anuncio pasa por dos ejes que conviene mirar por separado, porque tocan al bolsillo y al catálogo, y no necesariamente en la misma dirección. Por un lado, la tarifa baja: Sharma confirmó una reducción del precio de la suscripción, aunque el comunicado al que se accedió no precisa los nuevos importes ni cómo se aplican en cada país, un detalle que no es menor para los usuarios de la Argentina, donde el tipo de cambio y la dolarización de los servicios digitales suelen volver al escenario opaco a las operadoras internacionales.
Por el otro lado, la salida de Call of Duty del esquema del primer día, lo que me parece a mí que es el dato más sensible para los jugadores. La saga es una de las franquicias más vendidas del planeta y, durante los últimos años, había funcionado como una suerte de cabecera de playa del servicio: saber que el nuevo Call of Duty se podía jugar apenas salía al mercado era, para muchos suscriptores, la principal razón para renovar. Esa garantía se terminó, considerando que la compañía no explicó todavía cómo piensa incorporar al servicio los próximos grandes lanzamientos propios de la marca.
El crecimiento de la espera (las palabras de Sharma)
En un memorándum dirigido al personal, Sharma sostuvo que Game Pass había recuperado crecimiento y mejorado la retención de usuarios después de ocho meses de declive, y agregó que Xbox había tocado un mínimo histórico antes de empezar a levantarse. La ejecutiva reconoció además que varias de las grandes apuestas de la compañía, entre ellas el propio Game Pass, la distribución de juegos en distintas plataformas y la ampliación del catálogo, habían generado valor, aunque su evolución resultó insuficiente frente a las expectativas y a una estructura de costos más alta de lo previsto.
Las declaraciones describen un repunte, aunque no incluyen una cifra nueva de abonados que permita medir el alcance de esa recuperación, un silencio que a mí, como a muchos, me deja con la calculadora a medio camino. Mientras tanto, la pregunta que sobrevuela todo este asunto repinte espacio sobre la mesa de cualquier jugador a la hora de renovar es la misma: a la hora de elegir un servicio de suscripción de videojuegos, qué pesa más, si el precio de la cuenta, el catálogo de la cuenta o el acceso inmediato a los estrenos. Es una pregunta que no tiene una sola respuesta, y que probablemente la propia Xbox estaría obligada a hacerse antes de contestarla con cualquiera que sea su próximo movimiento.
