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Gallardo se calza el buzo de Ecuador y va por todo hasta 2030

El Muñeco dejó el mostrador y se subió a una selección. Acuerdo por cuatro años con la FEF, debut soñado en octubre y la mochila de llevar a un país entero al Mundial que se juega en casa de sus nuevos vecinos de continente.

Por Matías SantillánDeportes · 4 de septiembre de 2026 · hace 3 h

Dicen que el ferroviario se había sentado a esperar ofertas grandes desde el banco de Núñez y que el aurinegro, mientras tanto, tomaba mate en Madrid. La novela terminó este viernes con final anunciado: Marcelo Gallardo es el nuevo director técnico de la selección de Ecuador. Cuatro años de contrato, Mundial 2030 como meta y la posibilidad de debutar en un cuadrangular internacional entre el 1 y el 5 de octubre, con Japón, Panamá y Nueva Zelanda como sparrings de lujo. Yo, la verdad, no me lo esperaba tan rápido. Pero acá estamos, escribiendo con la velocidad de un contraataque.

Una negociación express en tierras españolas

Las reuniones se extendieron durante una semana en la capital española y tuvieron como contraparte al presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, Francisco Egas. El acuerdo se cerró sin demasiadas estridencias públicas, como suelen cerrarse las cosas importantes en este deporte: lejos de los flashes, con carpetas gruesas y café de por medio.

Para el Muñeco será su primera experiencia al frente de un seleccionado nacional. Hasta acá su currículum se había movido siempre en el fútbol de clubes, donde construyó un palmarés que lo puso en la mesa grande de los entrenadores sudamericanos. Su último trabajo fue su segundo paso por River Plate, ciclo que terminó en febrero pasado tras un retorno que dejó más dudas que certezas entre los hinchas millonarios.

Un palmarés que viaja en la valija

  • Dos Copas Libertadores con River, las conquistas de 2015 y 2018, esa última en el Bernabéu con aquella volea de Quintero que todavía nos eriza la piel.
  • Una Copa Sudamericana 2014, la primera en la era Gallardo y el inicio de un romance que se cortó en pedazos con la final perdida en Madrid 2019.
  • Tres Copas Argentina (2016, 2017 y 2019), títulos que a veces miramos por encima del hombro pero que pesan en cualquier vitrina.
  • Un paso por Al-Ittihad de Arabia Saudita entre su primer y segundo ciclo en Núñez, experiencia en una liga exótica que le abrió horizontes y billetera.

Ahora bien, lector, antes de ilusionarnos de más corresponde poner los pies sobre la tierra. Dirigir una selección es otra cosa, che. Acá no se entrena todos los días en el club, acá se convive con pocos días de trabajo antes de cada fecha FIFA y se necesita un cuerpo técnico que funcione casi como una familia ensamblada. Gallardo lo sabe y seguramente por eso aceptó: le gusta empezar de cero, pintar el pizarrón con sus ideas y armar grupos desde las bases. Veremos si en una selección los fierros le calzan igual que en un club.

Ecuador, un seleccionado con historia y con cuentas pendientes

El Tricolor viene de participar en cinco Mundiales y de masticar bronca en el último, disputado este año en suelo norteamericano. Bajo la conducción de Sebastián Beccacece, la selección avanzó hasta los dieciseisavos de final, donde se topó con México y se quedó afuera. Su mejor recuerdo mundialista sigue siendo Alemania 2006, cuando de la mano de Luis Fernando Suárez llegaron a octavos y cayeron contra Inglaterra. También estuvieron en Qatar 2022, donde quedaron eliminados en la fase de grupos con Gustavo Alfaro al mando. Dicha en criollo: hay material, hay público, pero falta terminar de dar el salto.

El objetivo declarado es ni más ni menos que clasificar al Mundial 2030, el que se disputará en España, Portugal y Marruecos, con algunos partidos inaugurales en Uruguay, Argentina y Paraguay para festejar los cien años del torneo. Para un entrenador argentino, seducir a una selección del vecindario con un Mundial que tendrá color sudamericano en la previa es una novela perfecta. La presión estará a la orden del día, claro, pero esa presión al Muñeco le gusta. Le eriza la piel como a nosotros la volea del diez en Madrid.

“Arranca un capítulo nuevo en la carrera del Muñeco. La vara quedó altísima en Núñez y en Avellaneda, pero esta vez el banco es otro, la camiseta es otra y el público es otro. Lo que no cambia es la obsesión por ganar.”Matías Santillán

Mi pronóstico, como siempre a esta altura del partido: debut con victoria en el cuadrangular de octubre, clasificación al Mundial 2030 y, si me apuran, una campaña que termine haciendo ruido en la Copa América de 2028. Después de publicado lo voy a desmentir, como buen periodista futbolero que firma lo que quiere y se come los papelones con café. Pero hoy, viernes de anuncio grande, me permito ilusionarme con el ferroviario vestido de aurinegro. Que así sea.

MS

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