Galicia se prepara para un 2027 a paso de peregrino: el Año Santo Xacobeo abre su calendario más ambicioso
La próxima vez que el 25 de julio caiga en domingo, la comunidad española volverá a vestirse de fiesta con conciertos, la Vuelta a España y casi 540.000 peregrinos como antecedente reciente. Guía completa para entender qué se viene, cómo llegar y cuánto cuesta.
Hay que cruzar unos diez mil kilómetros desde Buenos Aires para llegar a Santiago de Compostela, en el vértice noroeste de la Península Ibérica, y eso es exactamente lo que vienen haciendo año tras año cientos de miles de peregrinos de todo el mundo: caminar hasta la tumba del apóstol Santiago y, de paso, recorrer una de las rutas culturales más antiguas de Europa. El año 2027 tiene una particularidad que lo vuelve especial: será Año Santo Xacobeo, una celebración que solo ocurre cuando el 25 de julio, día del apóstol, cae en domingo, y que en Galicia se vive como una verdadera fiesta mayor que combina espiritualidad, música, deporte y turismo.
Qué es el Xacobeo y por qué 2027 es año clave
El Año Santo Compostelano se repite con esa cadencia caprichosa del calendario, y la última vez que tocó fue en 2021 y 2022, los años posteriores a la pandemia, cuando el Camino mostró su capacidad de convocatoria incluso en tiempos difíciles. En 2027 la cita está marcada en rojo: el 25 de julio cae en domingo y Galicia ya empezó a tejer una agenda que, según me confiaron fuentes de la organización, busca repartir las actividades por todo el territorio y no concentrarlas solo en la capital compostelana. Habrá conciertos con artistas locales, españoles e internacionales, festivales, exposiciones y competencias deportivas a lo largo y ancho de la comunidad.
- Vuelta a España: la prueba ciclista más importante del país arrancará desde Santiago de Compostela el 4 de septiembre de 2027 y tendrá cuatro etapas en suelo gallego, lo que asegura varios días de competencia con televisación internacional.
- Conciertos y exposiciones: la programación cultural se desplegará en distintas localidades, con propuestas que van desde la música tradicional gallega hasta artistas internacionales.
- Eventos deportivos: además de la Vuelta, se prevén carreras y pruebas vinculadas al Camino, que suelen convocar a miles de aficionados.
Una de las cifras que más me llamó la atención cuando investigué para esta nota es que en 2025 el Camino recibió casi 540.000 peregrinos, un 6 por ciento más que el año anterior. Es un número que da cuenta de un fenómeno que ya no es solo religioso sino también cultural, turístico e incluso deportivo, porque el recorrido se puede hacer a pie, en bicicleta o a caballo.
Las rutas del Camino: no hay una sola forma de llegar
Cuando uno piensa en el Camino de Santiago suele imaginarse al peregrino con bastón y mochila caminando desde los Pirineos, pero lo cierto es que existen varias rutas oficiales. El Camino Francés, el más conocido, parte de Saint-Jean-Pied-de-Port, del lado francés, o de Roncesvalles, del lado español, y cubre cerca de 800 kilómetros hasta Santiago. El Camino Portugués, que sale desde Oporto con variantes por el interior y por la costa, es el que más crece: casi 200.000 peregrinos obtuvieron la Compostela por esa vía en 2025, según datos de la Oficina del Peregrino.
- Camino del Norte: recorre la costa cantábrica, con paisajes verdes y marineros.
- Camino Primitivo: parte desde Oviedo y es considerado el más antiguo.
- Camino de Invierno: arranca en Ponferrada y ofrece una alternativa más solitaria.
- Camino Inglés: sale desde A Coruña o Ferrol y debe su nombre a los peregrinos que llegaban en barco desde el norte de Europa.
- Vía de la Plata: une Sevilla con Santiago en casi 1.000 kilómetros, una de las más largas.
- Ruta marítima por las rías gallegas: para quienes prefieren combinar el barco con tramos a pie.
La Compostela, los albergues y los costos
Para conseguir la Compostela, el certificado oficial que entrega la Oficina del Peregrino al llegar a Santiago, el requisito es completar al menos los últimos 100 kilómetros a pie o a caballo, o 200 kilómetros en bicicleta, y acreditar las condiciones que pide esa oficina. El resto del recorrido es libre: se puede hacer en familia, en pareja o en soledad, y se pueden sumar tramos con transporte.
En materia de alojamiento, Galicia tiene alrededor de 80 albergues públicos con unas 3.000 plazas, y la tarifa de referencia es de 10 euros por noche, un precio que se mantiene estable desde hace años. Los albergues no incluyen comidas, pero cuentan con espacios comunes y cocinas, y la oferta de bares y restaurantes a lo largo de las rutas cubre sobradamente la demanda. A esa red pública se suman albergues privados, hostales y hoteles de distintas categorías para los que prefieran mayor comodidad.
“El Camino es una experiencia que hay que hacer al menos una vez en la vida, te cambia la cabeza.”Peregrino argentino en etapa final
Me lo dijo un caminante de Buenos Aires con quien me crucé en las cercanías de Melide, ya en las últimas jornadas hacia Santiago, y la frase me quedó dando vueltas porque condensa lo que escuché en boca de muchos: el Camino no es solo un viaje, es un proceso. Esa misma impresión la repiten año tras año los cientos de miles de personas que llegan a la Plaza del Obradoiro con los pies cansados y una sonrisa enorme.
Cuándo conviene ir y qué tener en cuenta
En cuanto al momento ideal para visitar Galicia y hacer el Camino, lo que recomiendan desde la organización es prestar atención a mayo y septiembre, cuando el clima es más benévolo y las multitudes todavía no colmaron los albergues. El verano, especialmente julio y agosto, concentra la mayor cantidad de peregrinos, lo que implica reservar con anticipación y armarse de paciencia. El invierno, en cambio, ofrece una experiencia más solitaria y silenciosa, aunque con menos horas de luz y temperaturas bajas en el interior.
Mi recomendación, si están pensando en sumarse al Xacobeo 2027, es que empiecen a planificar con tiempo: los pasajes a Santiago o a las ciudades de inicio de las distintas rutas se encarecen y se agotan a medida que se acerca la fecha. Y si lo que buscan es evitar las aglomeraciones del verano, septiembre es, a mi entender, la mejor ventana: el clima todavía acompaña, los albergues tienen disponibilidad y se cruza uno con esa mística especial del final de la temporada alta, cuando los peregrinos se vuelven más locuaces y las sobremesas en los albergues se estiran hasta tarde.
