Ferroviario sin escalas: River pasó por Córdoba como una formación que no para en ninguna estación
El 3-0 a Belgrano en Alberdi dejó la mejor imagen del ciclo Ponzio, con goles, frescura y un Ángel Correa que empieza a entender de qué se trata esto. El entrenador habló, bancó a los suyos y le mandó un mensaje a los que dudaban de su futuro.
Mirá, te lo digo de arranque y sin vueltas: el ferroviario pasó por Córdoba y dejó la estación limpia. Tres a cero a Belgrano en Alberdi, con autoridad, con juego y con la sensación de que este River, el de Ponzio, empieza a parecerse al que uno quiere ver. Una goleada de esas que no necesitás mirar el reloj para entender que el partido ya está liquidado antes del segundo tiempo.
El porqué de las variantes y el nombre propio de la noche
Después del empate en Junín que dejó más dudas que certezas, el DT movió el banco. Tres cambios con un argumento sano. Sacó al Acuña, al Vera y al Driussi, metió al Ortega, al Moreno y al Beltrán. Una variante por línea, como corresponde cuando un equipo viene de jugar tres partidos en ocho días y necesita aire. El propio Ponzio lo blanqueó sin excusas: "Vimos que veníamos de jugar tres partidos muy seguidos, se necesitaba frescura. Algunos esperaron y hoy jugaron". Y los que esperaron respondieron.
Porque si hubo una figura en Alberdi, esa figura se llama Ángel Correa. El pibe venía buscando ese gol como quien busca la salida de un laberinto, y anoche lo encontró. El entrenador lo puso en el lugar que merece: "Atrapá es un jugador de selección. Va entendiendo el mundo River, que no es fácil llegar y entender todo lo que sucede alrededor, pero tiene la calidad para hacerlo". Traducido: dejad de pedirle al chico que rinda al máximo y que haya, que la adaptación tiene sus tiempos y los tiempos se respetan.
“El protagonismo hoy es todo de los chicos, hicieron todo lo que veníamos haciendo. Si veo que disfrutan los jugadores, yo soy feliz.”Leonardo Ponzio, entrenador de River Plate
El arco en cero, la autocrítica y el mensaje para los ruidos del 2027
La otra gran noticia de la noche fue lo que pasó atrás. El cero en el arco propio no es un detalle menor, es una declaración de principios. El propio Ponzio lo resumió en una frase que deberían escuchar todos, desde el arquero hasta el nueve: "Mantener el arco en cero nos da seguridad a todos, desde el mismo defensor hasta los delanteros". Y de paso dejó la puerta abierta a probar el doble cinco cuando el partido lo pida, una variante que hasta ahora era de pocas oportunidades y que puede ser una herramienta útil para los compromisos bravos que se vienen.
Después el entrenador se hizo cargo del principio de su ciclo, que arrancó con buenas formas pero sin la traducción al resultado. Y acá le entró la autocrítica honesta, la que suma y no la que lastima: "Veníamos haciendo muchas cosas positivas, pero no estábamos concretando con victorias. El balance lo hago mediante los partidos y la suma de puntos es una consecuencia si lo hacés bien". Dieciséis de los últimos veintiún puntos, dicho sea de paso. Las cuentas, querido lector, suelen cerrar solas cuando se trabaja en serio.
- Atrincherado contra los rumores que lo ponían afuera del banco, el DT mandó un mensaje directo: "Sé el lugar en el que estoy, nunca le voy a hacer daño a River y eso me deja tranquilo".
- La actuación de Ortega, Moreno y Beltrán en sus respectivos ingresos fue el mejor argumento para sostener que la rotación no es un castigo sino una herramienta.
- Correa llegó al gol que necesitaba y elogiando su calidad de selección, Ponzio confirmó que cuenta con él para los partidos de mayor exigencia.
El pronóstico que después termino desmintiendo
Yo te lo había anticipado antes del partido y lo digo sin sonrojarme: pensé que River iba a sufrir en Alberdi, que la rotación por cansancio iba a pasar factura y que Belgrano iba a complicar la historia con ese juego directo que incomoda a cualquiera. Y estaba errado. El ferroviario pasó por arriba, el aurinegro nunca le encontró la mano al partido y la diferencia en el marcador terminó siendo corta. Pero bueno, aprendamos a equivocarnos con honores. Lo que viene ahora es lo que de verdad importa: si esta versión del equipo se mantiene en la cuerda exigente del torneo, Ponzio va a tener el crédito sagrado que se ganó en la calle. Por ahora, que disfruten los pibes, que disfrute el hincha, y que el que dude vaya sacando el paraguas. Esto recién empieza.
