Extienden hasta 2027 el régimen que permite a los trabajadores rurales conservar sus planes sociales durante las zafras
Un decreto publicado en el Boletín Oficial prorroga por doce meses la compatibilidad entre empleo registrado y asignaciones familiares, con alcance a unas 50.000 personas y 83.000 hijos de aportantes.
A partir del decreto 1204/2026, publicado esta semana en el Boletín Oficial, los trabajadores rurales que se desempeñan en campañas bajo modalidades de contratación temporaria o permanente discontinua podrán conservar parte de sus beneficios sociales durante los meses en que se encuentren registrados en una relación laboral formal, en el marco del régimen que rige desde 2021 y cuya nueva prórroga se extiende hasta el 1 de septiembre de 2027.
La medida, que entre tanto implica comparar con diciembre de 2025 y con los promedios habituales del sector, fue diseñada para resolver una contradicción estructural de las economías regionales: para miles de familias del interior productivo, aceptar un empleo formal durante la cosecha podía significar perder, por algunos meses, asignaciones, la Tarjeta Alimentar o el programa Volver al Trabajo. El esquema vigente permite, en líneas generales, que ambas cosas coexistan bajo condiciones específicas, y la reciente prórroga garantiza esa continuidad por los próximos doce meses.
A quiénes alcanza la normativa
A quiénes alcanza la normativa
- Trabajadores comprendidos en las modalidades de empleo temporario o permanente discontinuo previstas en la Ley de Trabajo Agrario.
- Personal contratado para tareas agropecuarias bajo contratos eventuales.
- Trabajadores alcanzados por Convenios de Corresponsabilidad Gremial, instrumento que articula aportes patronales y obligaciones sindicales en las producciones regionales.
- Hijos y demás cargas de familia de los aportantes, para quienes se mantienen las asignaciones familiares durante el período de contratación.
De acuerdo con las cifras difundidas en el material oficial, alrededor de 50.000 trabajadores se encuentran alcanzados por el régimen, a los que se suman aproximadamente 83.000 hijos de aportantes que continúan percibiendo sus asignaciones mientras dura la relación laboral estacional.
Cómo se articulan los beneficios durante la temporada
Cómo se articulan los beneficios durante la temporada
- Las asignaciones familiares se perciben en forma simultánea al salario registrado, sin generar tramos de ingresos para el trabajador durante la campaña.
- La Tarjeta Alimentar se mantiene sin modificaciones mientras el vínculo laboral se encuentre vigente, incluso si la contratación supera los seis meses.
- El programa Volver al Trabajo puede conservarse durante los meses de contratación, según las condiciones de cada caso y la normativa vigente.
- Las asignaciones familiares abonadas en este marco no pueden ser inferiores al ciento por ciento del valor de la Asignación Universal por Hijo, lo que fija un piso de ingresos para los hogares con hijos.
- Ciertos componentes monetarios de los programas sociales, con excepción de la Tarjeta Alimentar, pasan a computarse como parte del salario cuando el trabajo se extiende de manera continua por más de seis meses, como mecanismo de transición hacia el empleo formal pleno.
En lo que respecta a la dinámica del ingreso familiar, el decreto incorpora un elemento que desde la mirada técnica resulta clave: las asignaciones familiares correspondientes a estos contratos no pueden fijarse por debajo del valor de la Asignación Universal por Hijo, lo que establece un piso mínimo garantizado para los hogares con hijos, independientemente de la duración efectiva de cada temporada.
El escenario gremial y la advertencia de UATRE
El escenario gremial y la advertencia de UATRE
Antes de la publicación del decreto, la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores había señalado que alrededor de 120.000 puestos de trabajo rural se encontraban en riesgo en todo el país por la incertidumbre sobre la continuidad del régimen, un dato que permite dimensionar el impacto potencial de la prórroga sobre las economías regionales y sobre el funcionamiento de las campañas agrícolas en distintas provincias.
En declaraciones difundidas por la propia entidad, el uffiae consideró que la experiencia acumulada en los últimos años demostró que este mecanismo resulta fundam, citado como cláusula relevante para sostener la registración laboral y la cobertura social de los trabajadores estacionales del campo.
“La experiencia de los últimos años demostró que este mecanismo es fundam”UATRE
Incentivos a la registración y proyección
Incentivos a la registración y proyección
La prórroga incorpora, además, una reducción de las contribuciones patronales para los empleadores que contraten bajo estas modalidades, un incentivo dirigido a profundizar la registración laboral en el sector agropecuario y a morigerar la informalidad que históricamente caracterizó a las zafras en distintas producciones regionales.
Consultado sobre los alcances prácticos de la medida, Osvaldo Carriquiry, comerciante de un puesto de venta de insumos agrícolas en la localidad de Tandil, explicó que la continuidad del régimen impacta de manera directa en la dinámica de los pueblos del interior y recordó que muchos productores locales dependen, en buena medida, de la mano de obra temporaria que acude cada año a las cosechas finas y gruesas de la región pampeana.
“Para nosotros, que dependemos de la mano de obra que llega para la cosecha, la continuidad del régimen es lo que hace posible organizar las campañas sin que la gente termine perdiendo el ingreso del resto del año.”Osvaldo Carriquiry, comerciante de insumos agrícolas en Tandil
En el plano estrictamente técnico, el régimen articula tres ejes que se sostienen de manera simultánea: la conservación parcial de las asignaciones familiares y de la Tarjeta Alimentar, un piso garantizado equivalente a la Asignación Universal por Hijo para las asignaciones del período, y una baja de contribuciones patronales para los empleadores, todo lo cual se complementa con cláusulas de transición hacia el empleo pleno cuando la contratación supera los seis meses corridos.
En esa línea, la prórroga hasta septiembre de 2027 busca dar previsibilidad a un esquema que, según los datos disponibles, involucra a alrededor de 50.000 trabajadores y 83.000 hijos de aportantes en todo el país, con presencia relevante en las economías regionales del noroeste, del noreste y de la región pampeana, donde las campañas agrícolas concentran la mayor demanda de mano de obra estacional.
Ahora bien, en el plano comparativo, la nueva extensión se ubica por encima del promedio de las sucesivas prórrogas anteriores y consolida un mecanismo que en 2021 había sido pensado como una excepción y que, con el paso de los años, se transformó en uno de los pilares de la articulación entre empleo registrado y protección social en el agro argentino.
En definitiva, la pregunta que queda planteada hacia adelante es si esta arquitectura de compatibilidades logrará sostenerse más allá de 2027 sin necesidad de nuevas prórrogas y si, en un horizonte de mayor formalización del trabajo rural, el régimen podrá reorientarse progresivamente desde su formato actual hacia un esquema plenamente integrado de empleo y seguridad social, en línea con los parámetros que rigen para los trabajadores permanentes del resto de la economía.
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