En el Cilindro no cantó ni el gol: Racing se quedó con las ganas y ahora reza
Empató 1-1 con Independiente, quedó a un paso de los playoffs y la espuma del clásico se disuelve rápido: necesita ganar todo y aún así no le alcanza.
A mi viejo le digo siempre lo mismo: el Cilindro no perdona a nadie, ni siquiera a los que se ponen la camiseta para defenderlo. La Academia dejó escapar dos puntos que valían oro frente al Rojo, y ahora depende de una combinación que ni el más optimista de los cuervos se anima a firmar con nombre y apellido.
El partido, en pocas líneas
- Zaracho abrió el marcador a los 29 del primer tiempo, empujando una pelota que Martínez había peinado al área.
- Independiente lo empató desde los doce pasos, con un penal que Meza cambió por gol a los 20 del complemento.
- El arquero Cambases se tiró a su derecha pero no llegó: el remate fue al otro palo.
- El segundo tiempo fue un monólogo tibio del Rojo, con Racing perdido entre la imprecisión y el reloj.
El ferroviario había arrancado bien, con esa intensidad de clásico que durante un rato te hace creer que esta vez sí. Pero ya lo sabemos: en Avellaneda la alegría dura lo que tarda el árbitro en sacar la tarjeta roja que no sacó. El complemento fue otra cosa. Racing se quedó, el Rojo fue, y Meza no perdonó.
Con este empate, la tabla queda como una trampa. Para meterse entre los ocho hay que ganar los tres partidos que quedan — River en el Monumental, Barracas Central y Aldosivi en casa — y aun así, matemáticas mediante, los nueve puntos no alcanzan solos. Hay que mirar de reojo a tres o cuatro rivales y pedirles que tropiecen. ¿Puede pasar? Sí. ¿Apuesto a que pasa? No, ferro: ya me quemé demasiado veces con las promesas del Clausura.
Lo que se viene y lo que preocupa
El cierre del año tiene un condimento extra, y no es para festejar. Si no aparece una clasificación inesperada, el aurinegro se quedaría por primera vez desde 2014 sin Copas Conmebol en 2027. Imaginate la película: sin Libertadores ni Sudamericana, con una campaña sin títulos internacionales y un técnico interino — Sebastián Romero, en su segundo ciclo tras la salida de Costas — cerrando los partidos que le quedan hasta que la dirigencia cierre al reemplazante. Y la lista de candidatos no es precisamente una novela: aparecen Guillermo Barros Schelotto y Nicolás Diez, dos que están peleando el torneo con Vélez y Argentinos. Vojvoda duró trece partidos. Parece que en Racing la paciencia tiene fecha de vencimiento impresa en el contrato.
Mientras tanto, el fondo de la cuestión financiera también asoma. Dicen por los pasillos de la cancha que la renovación de abonos venía en niveles récord. ¿Te imaginás lo que pasa si a esos socios se les cae el entusiasmo porque el equipo termina viendo copas por la tele? Una debacle deportiva es siempre una debacle económica, y nadie quiere pagar la cuenta dos veces.
Las luces que se prenden igual
No todo es penumbra. Los pibes del fondo, Mateo Martínez y Gonzalo Escudero, jugaron de los mejores del clásico. Son de los pocos que se pueden llevar algo de la noche del Cilindro. Si la dirigencia tiene que armar plantel para 2027, estos dos apellidos ya están anotados en la libreta.
Y un dato que duele más de lo que debería: Miljevic ni siquiera fue convocado para el clásico. El club metió tres millones de dólares a principio de año para traerlo y hoy nadie sabe dónde está parado. Tres palos verdes por un jugador que mira desde la tribuna. Si esto fuera una novela, sería el capítulo que el guionista escribe cuando quiere hacer enojar al lector.
Yo, que vengo haciendo este viaje desde chico, te lo digo con la sinceridad que me da cada domingo a la tarde: hoy Racing no tiene equipo para pelear arriba. Le falta fútbol, le falta gol, le falta ese orgullo que se vio a ratos en el primer tiempo y se evaporó al entretiempo. Me gustaría cerrar esta nota con un pronóstico optimista, como hago siempre. Pero ya me equivoqué con el empate: esta vez no me sale prometer lo que no puedo cumplir. El aurinegro necesita un milagro. Y los milagros, en esta liga, suelen estar en la lista de los improbables.
