El robot D1 debutó en un hospital de Nagoya como guía de visitantes y mozo de comedor
A fines de agosto de 2026, un hospital japonés puso a prueba un humanoide con inteligencia artificial para orientar a quienes llegan al edificio y retirar platos de las mesas. La experiencia busca datos para entrenar al equipo y prepara su desembarco en fábricas y oficinas.
Orientar a quienes llegan a un hospital y retirar los platos de las mesas del comedor fueron las dos tareas que le tocaron al robot D1 en su primera prueba pública en Nagoya, Japón. La experiencia, realizada a fines de agosto de 2026, sirvió para juntar información y medir cómo se comporta la máquina en un espacio de uso cotidiano.
Qué es el D1 y qué sabe hacer
El D1 es un robot humanoide desarrollado por la compañía Zeals. Se mueve sobre ruedas, mide 129 centímetros de altura y está pensado para trabajar en interiores. Una cámara le permite reconocer rostros, y cada uno de sus dos brazos puede levantar hasta cinco kilos. El precio de partida es de cinco millones de yenes, algo así como 32.000 dólares al cambio actual.
Para Masahiro Shimizu, director ejecutivo de Zeals, el ensayo en el hospital apunta a juntar datos de entrenamiento y a comprobar que el robot sea útil en situaciones reales. La empresa tiene como meta fabricar 100 unidades antes de marzo de 2027 y acumular 10.000 horas de operación. El plan comercial se apoya en distribuidores y socios que ofrezcan los equipos en arrendamiento, una modalidad parecida al leasing que se usa en la Argentina para acceder a vehículos o maquinaria.
Las pruebas que viene y los seguros que las amparan
El desembarco en otros rubros ya está en marcha. Kakuichi, una empresa de Nagano que vende acero y sistemas de gestión de energía, planea sumar un humanoide en abril de 2027, junto con la camada de empleados jóvenes que ingresa ese año. Junto con Play Robotics, lo destinará a áreas de manufactura y ventas para que el equipo aprenda con tareas concretas. Su director ejecutivo, Riu Tanaka, señaló que ese proceso requiere preparar al personal para sacarle jugo al robot.
En paralelo, la aseguradora Mitsui Sumitomo Insurance se asoció con Zeals para ofrecer pólizas a los usuarios del D1. Masaki Oshiro, gerente de una sucursal, identificó como riesgos los daños a personas o bienes y las filtraciones de información por ataques informáticos, dos puntos clave a la hora de asegurar un equipo con IA que se mueve entre personas.
Lo que todavía falta
La experiencia en el hospital dejó varias preguntas abiertas. No se difundieron métricas precisas sobre errores en el reconocimiento de rostros, ni sobre cuántas mesas logró despejar el robot en un turno ni en cuánto tiempo. Tampoco se detallaron los protocolos de seguridad para evitar accidentes con los brazos mecánicos en un pasillo con gente. Mientras se reúnen esos datos, Japón apunta a tener diez millones de robots con IA en circulación antes de 2040, una meta que vuelve centrales los ensayos como el de Nagoya.
