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Jueves, 1 de octubre de 2026
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El nene de Jerry Maguire se animó a lo oscuro: Lipnicki se mete en la piel de un depredador en Primetime, la película que une a Pattinson con el legado de Chris Hansen

El actor que en los noventa nos hizo emocionar con "Yes, yes, yes!" ahora encarna a un hombre atrapado en un operativo televisivo. La película de Lance Oppenheim se vio en Venecia, con una ovación de siete minutos, y lo muestra en su primer desnudo frontal en cine, en uno de los papeles más arriesgados de su carrera.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · · hace 1 h
El nene de Jerry Maguire se animó a lo oscuro: Lipnicki se mete en la piel de un depredador en Primetime, la película que une a Pattinson con el legado de Chris Hansen

"Porque yo sé que un día te voy a encontrar", cantaba Peteco Carabajal cuando el sol pega fuerte en cualquier patio del interior santiagueño. Y esa frase me volvió a la cabeza mientras leía la historia de Jonathan Lipnicki, el pibe que a los seis años nos conquistó con el "Yes, yes, yes!" de Jerry Maguire y que hoy, con treinta y cinco, se anima a uno de los papeles más incómodos que un actor puede aceptar: el de un hombre que cae en un operativo periodístico montado para exponer a quienes buscan sexo con menores por internet. La película se llama Primetime, la dirige Lance Oppenheim y la presentaron a comienzos de septiembre en el Festival Internacional de Cine de Venecia, donde se llevó una ovación de siete minutos que a mí, la verdad, me dejó pensando.

Antes que la pantalla y la butaca, me gusta imaginar la sala del Palazzo del Cinema en el Lido, con la brisa del Adriático entrando por alguna ventana, porque en esas premieres venecianas se respira otra cosa. Oppenheim es un director que venía del documental, de esos que se meten en geriátricos o en barrios cerrados de Florida para registrar costados de la vida real, y acá pega el salto a la ficción sin perder el ojo clínico. La historia retoma el mecanismo del programa NBC Dateline, conducido por Chris Hansen, que entre 2004 y 2007 emitió los famosos segmentos "To Catch a Predator", donde adultos citados por supuestos menores terminaban siendo confrontados al aire por el periodista. El papel del conductor, acá, lo encarna Robert Pattinson.

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Y acá aparece Lipnicki como uno de esos hombres que llegan al encuentro. No es un monstruo de película clase B, ni un villano de caricatura: es un tipo común, y eso es lo que vuelve a la propuesta tan incómoda. El propio Lipnicki, en declaraciones que recogió la prensa internacional, contó qué lo llevó a meterse en el proyecto. "Había rezado por un material oscuro", dijo, en una frase que a mí me sonó casi como una confesión. Es que el actor arrastraba desde chico el peso de ser el nene prodigio de Hollywood, el chico talentoso de Jerry Maguire (1996, con Tom Cruise y Renée Zellweger, premio Critics' Choice y Young Artist Award incluidos) y de Stuart Little (1999, una recaudación mundial que ronda los 300 millones de dólares, con su secuela al año siguiente). Después de eso, el cine lo dejó de lado. Solo dos películas protagonizadas por él llegaron a las salas en su etapa adulta, y Primetime es la segunda.

Hay una escena que a esta altura ya se comenta en todos los portales especializados: Lipnicki aparece desnudo de frente a cámara. El actor explicó que no era la primera vez que se animaba a un desnudo, porque ya lo había hecho en la obra teatral Lost Girls, pero que en este caso el contexto del personaje hizo que la experiencia le resultara intimidante. No es un desnudo estético ni gratuito: la puesta en escena lo expone del mismo modo en que el operativo expone al hombre frente a las cámaras. Y en eso, ojo, Oppenheim parece correr el eje del debate. Porque la película no está centrada en el depredador como excepción, sino en el dispositivo que lo fabrica: cámaras ocultas, preguntas calibradas, policías esperando la orden de avanzar. ¿Dónde termina el periodismo, dónde empieza el reality, y dónde queda el circo?

A mí lo que me terminó de cerrar del material es que Oppenheim no moraliza con el dedito levantado. Muestra el mecanismo y deja que el espectador se ubique. Robert Pattinson, lejos del vampiro Crepúsculo, compone a un Hansen que parece más preocupado por la cámara prendida que por el hombre que tiene enfrente. Y Lipnicki, sin hacer ruido, se carga al hombro la parte más ingrata del film: ser el espejo donde el público se ve obligado a mirar algo que preferiría no ver. Por eso, cuando él dice que "rezó por un material oscuro", uno le cree. Es la frase de un actor que entiende que la carrera se construye también diciendo que no a la zona de confort.

Para ir terminando

Primetime todavía no tiene fecha confirmada de estreno en la Argentina. Su paso por Venecia la deja como una de las apuestas fuertes de la temporada de premios, y es probable que en los próximos meses se confirme su distribución internacional, sea por algún festival más (Toronto ya pasó, pero todavía sobrevuelan rumores sobre Telluride y San Sebastián) o directamente por una plataforma de streaming. Cuando haya fecha y lugar, lo vamos a contar por acá. Mientras tanto, la de Lipnicki es una de esas trayectorias que invitan a repensar cómo Hollywood trata a sus chicos prodigio: los expone, los quema, y después los deja a la intemperie. Que hoy pueda elegir un papel así, en vez de vivir de la nostalgia, habla bien de él, mal del sistema, y muy bien de Oppenheim, que confió en darle lugar.

PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

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