Saltar al contenido
Viernes, 9 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

El fin de semana largo en Buenos Aires arranca pasado por agua, pero termina con el cielo a favor

El sábado llega con lluvias, viento y una máxima que apenas tocará los 17 grados; el domingo mejora y el lunes se presenta como la mejor opción para los planes al aire libre, según el Servicio Meteorológico Nacional.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · · hace 1 h
El fin de semana largo en Buenos Aires arranca pasado por agua, pero termina con el cielo a favor

Me imagino la esquina de cualquier barrio porteño en la madrugada del sábado, con las veredas todavía húmedas y los primeros que salen a comprar el pan cruzándose con un viento que parece no querer aflojar. Porque así arranca el fin de semana largo en Buenos Aires: con el cielo cargado y la necesidad de revisar el pronóstico antes de armar cualquier plan al aire libre. Y digo esto porque, aunque la primavera ya se instaló en el almanaque, el tiempo todavía guarda sus cartas bajo la manga, y esta vez le tocó al sábado la peor parte.

El Servicio Meteorológico Nacional viene anticipando desde hace varios días un cuadro de inestabilidad que se concentra sobre todo en la madrugada del sábado 10 de octubre, cuando las chances de lluvia se mueven entre el 40% y el 70%, con una temperatura que arranca en los 15 grados y ráfagas que pueden alcanzar los 50 kilómetros por hora. A esa hora, mejor que cada uno haga números antes de salir, porque el que se cruce con la tormenta va a tener que volver con algo más que una sonrisa.

Cómo se reparte la lluvia a lo largo del sábado

  • Madrugada: probabilidad de precipitación entre el 40% y el 70%, 15 grados y ráfagas de hasta 50 km/h, el momento más complicado del día.
  • Mañana y tarde: las chances bajan a un rango del 10% al 40%, con la térmica moviéndose entre los 13 y los 17 grados.
  • Noche: la inestabilidad se retira y la probabilidad se reduce a apenas un 0% o 10%, un alivio para quien decida salir a cenar.

Mi vecina Marta, que vive a dos casas de la mía y nunca falla con sus comentarios sobre el clima, me dijo ayer mientras tomábamos mate en la vereda: 'Yo ya sé que el sábado no lavo la ropa, porque llueve seguro, y el lunes aprovecho para tender todo'. Y sin saberlo, estaba repitiendo lo que dice el pronóstico oficial: el sábado concentra la lluvia, el domingo se acomoda y el lunes directamente se abre.

Porque el domingo 11, la cosa cambia de una manera que se nota. El cielo pasa a estar parcialmente nublado, la mínima se ubica en 12 grados y la máxima sube hasta los 19, lo que ya empieza a sentirse como una jornada de primavera en serio. La probabilidad de lluvia se mantiene en un rango bajísimo, entre el 0% y el 10% durante toda la jornada, y el viento afloja de manera considerable: sopla entre 7 y 12 km/h por la mañana, y entre 13 y 22 km/h hacia la tarde y la noche, sin ráfagas a la vista. Para nosotros, los porteños de siempre, es el día que justifica haber esperado.

El lunes 12, en tanto, aparece como lajoya del fin de semana. El organismo no anticipa precipitaciones en ningún momento del día, con una temperatura que se mueve entre los 13 y los 18 grados, y un cielo que arranca algo nublado de madrugada pero que va despejando con el correr de las horas hasta quedar mayormente limpio por la tarde. Es, en definitiva, el día que muchos estaban esperando para sentarse en una plaza, caminar por la costanera o arreglar ese asunto pendiente al aire libre que el sábado frustró.

Lo que viene después del fin de semana

Para los que se queden pensando en la semana siguiente, el panorama se mantiene tranquilo: el martes y el miércoles traerán mínimas de 14 grados y máximas de 18, con cielo parcialmente nublado y sin señales de lluvia. El jueves, ya casi en el cierre de la semana, la temperatura subirá levemente hasta una máxima de 19 grados, también sin probabilidad de precipitaciones. O sea, quien haya aguantado el sábado, tendrá premio de martes en adelante.

En síntesis, y para que cada uno arme su propio mapa mental: el sábado es para quedarse cerca de casa o salir con paraguas en la mano y el piloto grueso puesto; el domingo, en cambio, se presenta como un día ideal para reencontrarse con la calle, y el lunes es directamente el que mejor se lleva todos los premios. Yo, si fuera por mí, ya tengo decidido que el domingo a la mañana me escapo a caminar por el Rosedal, y que el lunes lo guardo para esa reunión familiar que vengo postergando. Porque, miren, uno termina organizando la vida según lo que le dice el termómetro, y esta vez el termómetro fue bastante claro: la paciencia del sábado se cobra con un domingo y un lunes que prometen.

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

Te puede interesar