El ferroviario del ojo sano: Roddick lo puso en el altar y le pidió a Dios que le devuelva la muñeca
Volvió el estadounidense al Arthur Ashe para una exhibición con Federer y eligió a Del Potro como su favorito absoluto. Lo llamó "el gigante gentil", se acordó de la noche que lo sacó del tenis y se quebró al pensar en todo lo que las lesiones le birlaron al argentino.
Parate en la línea de cal, porque esto vale la pena. Andy Roddick volvió al Arthur Ashe Stadium, esa cancha que lo vio ganar un US Open y que también lo vio despedirse con la garganta cerrada, y no volvió para hablar de estadísticas ni de regresos. Volvió para decir, en voz alta y delante de todos, que su jugador favorito es el ferroviario. Sí, Juan Martín del Potro. Aquel que le puso punto final a su carrera en el 2012.
La excusa fue una exhibición con Roger Federer, dos ex número uno sacándose chispas en modo amistoso. Pero la perlita llegó cuando al estadounidense le preguntaron por Del Potro y la respuesta fue tan directa que duele: "Uno de mis mejores amigos más cercanos es la persona que me retiró en el Arthur Ashe. Delpo, el gigante gentil. Él es mi favorito absoluto".
Una final dentro de unos octavos
Corramos la película hasta 2012. Roddick había avisado que aquel sería su último Grand Slam. Lejos de buscar un cruce amable, el sorteo le puso enfrente al aurinegro, que estaba en un momento bárbaro. Del Potro se lo llevó por 6-7, 7-6, 6-2 y 6-4, en un partido que terminó siendo la última vez que el estadounidense pisó una cancha de Grand Slam como profesional. Ahí se cierra el círculo y se abre la amistad, porque ninguno de los dos se quedó mirando para el otro lado. Se empezaron a cruzar mensajes, a compartir vestuario en eventos y, con los años, a mutuamente que se tenían estima. Bueno, técnicamente Roddick ya lo: lo considera su favorito entre todos los jugadores que pisó en su carrera.
“Fue uno de los pocos que de alguna manera se metió entre los grandes. Pienso en él con entusiasmo por cómo es como persona. También lo pienso con tristeza, porque es uno de los mejores jugadores que he visto y desearía que hubiera tenido más tiempo y más salud.”Andy Roddick
Lo que se perdió por el camino
- Lo que Del Potro pudo haber sido sin la muñeca hecha pedazos. Roddick habla con la sinceridad del que sabe lo que es tener el cuerpo en contra: él tuvo su hombro y sus rodillas, Delpo tuvo sus muñecas, y los dos saben lo que es mirar una final desde el sofá.
- El número 3 del ranking, el US Open 2009 con la derrota a Federer en la final incluida y aquel título en la Copa Davis 2016 son el estante de trofeos que quedó. Lo que falta es todo lo que pudo haber venido después, cuando el ferroviario todavía tenía la muñeca entera para bancar un calendario completo.
- La chance de pelearle de igual a igual a Federer, Nadal y Djokovic en más finales de Grand Slam. Roddick lo dijo con todas las letras: Del Potro fue el último jugador de afuera del trío que levantó un major masculino en esa etapa. Un Messi entrando a un Mundial con tres equipos de Europa ya instalados en el podio.
Si me preguntan a mí, lo que duele no es la derrota de Roddick. Eso ya pasó. Lo que duele es la imagen mental de un Del Potro entrenando a las seis de la mañana con la muñeca vendada, intentando volver una vez más, mientras el tenis le pasaba por al lado como un colectivo que no para en la parada. Roddick lo sabe, porque él también fue un tipo que se retiró masticando bronca. Por eso lo banca así, con esa mezcla de admiración y de pena que solamente entiende el que estuvo ahí adentro.
¿Y el final de la columna? Tranquilos, ya me sentencio solo. Digo que este guiño de Roddick a Del Potro es el tipo de reconocimiento que el ferroviario se va a llevar puesto a donde vaya. Que le sirve para el ego, sí, pero sobre todo para entender que el mundo del tenis sabe perfectamente lo que se perdió con cada operación de muñeca que le cortó un pedazo de carrera. Me equivoco una vez más, dirán. Puede ser. Pero mientras tanto, me quedo con la imagen del estadounidense volviendo a la pista donde le dijeron chau al tenis, y eligiendo justamente al argentino que le dijo chau como su favorito. Hay ironías que parecen escritas por alguien con muy buena mano. Ojalá la muñeca del ferroviario hubiera tenido la misma suerte.
