El Ferroviario camina con cuatro de ventaja, pero se le frena la máquina goleadora en el último minuto
Manchester City derrotó 3-2 a Ipswich Town en la Premier League con un doblete del noruego y quedó como único líder invicto. La victoria quedó empañada por la salida preocupante de Haaland, que terminó caminando con dificultad hacia el vestuario tras recibir un golpe en la última jugada.
Se dice rápido y queda lindo: el ferroviario ganó, goleó casi, y se fue a la punta con cuatro puntos de colchón. Pero ojo, que el resultado no cuenta la película completa. Manchester City derrotó 3-2 a Ipswich Town en la séptima fecha de la Premier League, sumó su séptima victoria al hilo en el torneo y es el único que sigue invicto arriba de todos. Ahora bien, el gol del descuento visitante en el descuento dejó mal sabor de boca, y lo que de verdad preocupa en el Etihad no fue el penal sino la imagen del noruego yéndose directo al túnel con cara de pocos amigos y la pierna tiesa. Eso, amigos, es otra cosa.
Cómo se rompió el partido
Arrancó la cosa con el equipo de Enzo Maresca guardando piezas para el cruce europeo del martes, y sin embargo sobró resto. A los 19 minutos, Phil Foden empujó la redonda adentro del área tras una asistencia de Jérémy Doku y puso el 1-0. Duró la alegría lo que dura un suspiro: dos minutos más tarde, Daizen Maeda le ganó la pulseada mano a mano al arquero después de un pase largo y empató la historia para los aurinegros. El ferroviario no se descompuso, y a los 34 el noruego conectó de cabeza un centro medido de Mateo Kovacic desde la derecha para el 2-1 parcial. Primer tiempo, tranquilidad en casa.
Ya en el complemento el noruego volvió a aparecer. Recibió en la puerta del área, se sacó de encima a un marcador con una pisada, enganchó para la zurda y la puso cruzada al rincón. Golazo, 3-1, y a esa altura parecía liquidado. El noruego llegó a doce tantos en los últimos ocho partidos contando todas las competencias, una cifra que asusta al personal. Lo que siguió fue un poco de vértigo: Enzo Fernández había saltado al campo minutos antes y participó de una acción que el VAR bajó por posición adelantada del mediocampista, y sobre el cierre el sistema de videoarbitraje sancionó un penal para Ipswich que Zian Flemming cambió por gol para el 3-2 definitivo. Lo que no movió el tanteador, sí movió el amperímetro del banco local, que vio a su nueve caminando como si la cancha fuera de hielo.
Entre los nuestros, la jornada dejó dos notas. Palacios fue titular y se bancó el partido entero en el mediocampo del equipo que terminó cayendo en casa del líder, nada mal. Rulli, otra vez, quedó sentado en el banco del ferroviario sin ver la cancha. Y el brujo que volvió a aparecer fue Enzo, que entró en el complemento y se las arregló para ser partícipe de una jugada que terminó anulada por el VAR. Cosas del destino: el que más quiere romperla fue el que tuvo la chance más clara antes de irse a las duchas.
“Cuando el noruego se fue derecho al vestuario sin saludar a nadie, la causa oficial fue un golpe en la última jugada del partido; el club deberá evaluar el alcance de la lesión antes del próximo compromiso.”Manchester City, parte médico preliminar
Mi pronóstico antes del partido era victoria tranquila del ferroviario por dos goles de diferencia y al noruego inflando la red. Acerté el resultado, erré el margen y, sobre todo, erré el final que nadie quería ver: salir del Etihad hablando de un nueve que camina con dificultad. Así es el fútbol, amigos: te da una alegría por un costado y te la cobra por el otro. Habrá que esperar el parte médico oficial para saber si Haaland llega al cruce del martes o si Maresca termina armando un rompecabezas ofensivo sin su hombre gol. Cuatro puntos de ventaja están buenísimos, pero con el calendario que se viene, perder al noruego una fecha sería un gol en contra fuera de la cancha.
