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Dos frutas que prometen ir al baño sin pastillas: qué hay detrás del kiwi y la ciruela pasa

Cuando el estreñimiento se vuelve rutina, la consulta médica suele empezar por la mesa antes que por la farmacia. La evidencia científica puso a dos frutas en el centro de la escena: el kiwi verde y la ciruela pasa. Cómo actúa cada una, en qué se diferencian y por qué ningún alimento resuelve el problema por sí solo.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · 4 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Empiezo la nota como me enseñaron los viejos del barrio, abriendo la puerta de una cocina. Imagínense una mesa en una casa de barrio, con un plato con dos kiwis cortados al medio y al lado un puñado de ciruelas pasa. Esa imagen, que parece un consejo de abuela, hoy aparece en estudios clínicos y guías de gastroenterología como una de las respuestas dietarias más estudiadas para el estreñimiento. En ese tono vamos a charlar, porque acá, entre nosotros los santiagueños, sabemos que cuando el intestino se queja el tema termina en la mesa antes que en la farmacia.

El kiwi: fibra, agua y deposiciones más blandas

El estreñimiento es uno de los motivos de consulta más frecuentes en gastroenterología. Antes de avanzar hacia los medicamentos, las recomendaciones iniciales apuntan a modificar la alimentación, aumentar la ingesta de líquidos e incorporar fibra de forma gradual. En ese marco, el kiwi verde responde casi a medida: aporta fibra soluble e insoluble, retiene agua en el intestino delgado y favorece deposiciones más blandas. Un ensayo multicéntrico revisado por el American College of Gastroenterology encontró que el consumo de dos kiwis por día se asoció con un aumento de al menos 1,5 evacuaciones espontáneas completas por semana en personas con estreñimiento funcional o con síndrome de intestino irritable con predominio de constipación. El mismo análisis registró mejoras en la consistencia de las heces y en el esfuerzo durante la evacuación, dos quejas que escucho una y otra vez en el barrio.

La ciruela pasa: la vía del sorbitol

La ciruela pasa, en cambio, opera por un camino distinto. Además de fibra y pectina, contiene sorbitol, un alcohol de azúcar que el intestino delgado absorbe de manera incompleta. Ese proceso atrae agua hacia la luz intestinal, lo que ablanda las heces y facilita su paso. Una revisión publicada en la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos identificó además compuestos fenólicos en la ciruela pasa como factores que contribuyen a su efecto laxante. Su acción parece apoyarse más en el incremento del volumen del bolo fecal que en una aceleración del tránsito intestinal total.

Qué las diferencia en la práctica

  • Frecuencia: estudios comparativos que incluyeron ambas frutas, junto con psyllium, registraron mejoras similares en la frecuencia de evacuaciones espontáneas completas en personas con estreñimiento crónico.
  • Tolerancia: el kiwi tiende a generar menos distensión y molestias digestivas, mientras que la ciruela pasa mantiene ventaja cuando el problema principal son las heces duras.
  • Mecanismo: el kiwi trabaja sobre fibra y retención de agua; la ciruela suma el efecto del sorbitol y los compuestos fenólicos.
  • Incorporación: en ambos casos los especialistas recomiendan una incorporación gradual, para evitar gases y malestar al inicio.
“Ningún alimento resuelve el estreñimiento por sí solo: la fibra y la hidratación son los pilares del abordaje dietario, según la Organización Mundial de Gastroenterología.”Organización Mundial de Gastroenterología

Qué dice la vecina y qué dice la evidencia

Antes de cerrar, me sumo a la charla que se arma en la vereda. Le pregunto a Mirta, la vecina de toda la vida, qué hace cuando se le traba el intestino, y me tira la posta de siempre: kiwi a la mañana, ciruela pasa a la tarde, y un vaso grande de agua al lado. Lo de Mirta, sin saberlo, calza con lo que muestran los estudios: la Organización Mundial de Gastroenterología sitúa a la fibra y a la hidratación como los pilares del abordaje dietario, y las dos frutas que más se repiten en la evidencia son justamente estas. La diferencia práctica, como ya vimos, es de tolerancia y de mecanismo, no de un ganador indiscutido. Por eso lo que cada uno espera que pase es simple: empezar de a poco, ajustar según lo que el cuerpo le cuente y entender que, si el problema no se resuelve, la consulta con un especialista es el paso que sigue.

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

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