Dos fieras y un cero: Messi y Suárez le pasaron por arriba a DC United y cortaron la malaria en Miami
Las Garzas golearon 4-0 en casa con un doblete del diez y otro del Pistolero, se sacaron de encima cinco fechas sin ganar y se afirman como escoltas de Nashville en el Este.
Aplauso en el Nu Stadium y partido liquidado en dos minutos. Eso es Inter Miami cuando se acuerda de que tiene a dos de los jugadores más letales del planeta en el mismo frente de ataque. El ferroviario y el aurinegro, juntos de nuevo, haciendo de las suyas en una noche que se pintó de rosa y negro.
Cómo se cocinó la goleada
El primer tiempo fue un monólogo de las Garzas. Arrancó con Messi tomando la pelota, Berterame asistiendo y el Pistolero definiendo de zurda para romper el cero. Después vino el segundo, también con el uruguayo como protagonista tras una recuperación de Berterame, y al descanso ya estaba todo dicho.
En el complemento, el diez se sacó de la galera una jugada para enmarcar: habilitación del Pistolero, definición a placer y 3-0. Después la topó contra el palo, pero faltaba el golpe de gracia. A los 60, Messi se sacó a tres del medio con un amague y la puso al lado del palo para sentenciar el 4-0 final. Dayne St. Claire en el arco local fue espectador de lujo de la fiesta.
Las cuentas pendientes y los números que hacen ruido
Con esos dos tantos, Messi llegó a 934 goles en 1.179 partidos oficiales como profesional. Son 46 menos que Cristiano Ronaldo, que el viernes había llegado a 980 con Al Nassr. La pregunta cae de maduro: ¿hasta dónde puede trepar Leo en esta MLS antes de que termine la temporada? Con esta versión y este socio, techo no parece haber.
- El ferroviario volvió a ser Messi: dos goles, una asistencia y una actuación para el archivo.
- El aurinegro, o sea Suárez, se despachó con un doblete y le devolvió al diez gentilezas y combinaciones.
- Miami cortó una sequía de cinco fechas sin ganar y suma 49 puntos, con 13 victorias, 10 empates y 5 caídas.
- Queda como escolta de Nashville SC en la Conferencia Este, a la expectativa del líder.
Mi pronóstico antes del partido era un triunfo ajustado, 2-1, sufriendo al final. Me equivoqué de punta a punta. Cuando están finos estos dos, el resultado se escribe solo y la diferencia es goleada. La malaria pasó. Ahora, a pensar en lo que viene.
