Dólar quieto en el Nación, blue con leve repunte y Brasil le marca el pulso a la competitividad argentina
La cotización minorista se sostuvo en 1.540 pesos en la banca pública, mientras que el paralelo avanzó cinco pesos hasta los 1.550. En el mayorista se completaron tres ruedas sin cambios y el real se aprecia, lo que empuja al índice multilateral de tipo de cambio hacia su techo desde septiembre.
La pizarra del Banco Nación amaneció con el precio de venta al público clavado en 1.540 pesos y cerró exactamente en el mismo valor, sin mover un centavo durante toda la jornada, mientras que en las cuevas y operadores informales el blue se desprendió cinco pesos hacia arriba y terminó cotizándose a 1.550 pesos, un avance del 0,3% que los analistas de la city leen como un ruido de corto plazo más que como una señal de cambio de tendencia, aunque vuelve a quedar en evidencia la distorsión estructural entre el tipo de cambio oficial y el paralelo que los productores y las pymes del interior vienen sufriendo desde hace meses y que ninguna de las variables macroeconómicas oficiales logra corregir de manera sostenida en el tiempo.
Minorista, mayorista y real brasileño: tres lecturas para el mismo día
El relevamiento que publica a diario el Banco Central sobre las entidades financieras arrojó un promedio de venta de 1.541,41 pesos y un promedio de compra de 1.488,05 pesos, una brecha del 3,6% entre lo que paga el banco al cliente que vende sus dólares y lo que cobra al que quiere hacerse de billetes verdes, un spread que se mantiene entre los más bajos de la región pero que no termina de compensar la pérdida de poder adquisitivo que sufre el tenedor local frente a la inflación acumulada. En el segmento mayorista, en tanto, la rueda volvió a cerrar en 1.520 pesos y completó tres jornadas consecutivas sin variación, con un volumen negociado de 509,6 millones de dólares en el mercado de contado, una cifra que muestra la habitual parsimonia de fin de mes pero que deja a las operaciones sin una referencia clara de corto plazo.
El movimiento más relevante de la jornada, sin embargo, se registró del otro lado de la frontera: en Brasil, el dólar retrocedió hasta los 4,98 reales, su menor valor desde el 12 de mayo pasado, y completó una apreciación semanal del 4,8% para el real, una dinámica que golpea de lleno la competitividad cambiaria argentina porque Brasil es, por lejos, el principal socio comercial del país y porque cada punto que gana el real encarece en forma proporcional los productos argentinos que buscan destino en San Pablo o en Porto Alegre. El propio Banco Central lo refleja en su Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral, que avanzó un punto y se acercó a los 86 puntos, su nivel más alto desde el 12 de septiembre, mientras que el indicador bilateral con Brasil trepó hasta su techo desde el 11 de mayo, confirmando que la moneda local se está apreciando en términos reales justo en el momento en que el campo y la industria necesitan exportar más barato para hacer caja.
- Dólar Banco Nación (venta al público): 1.540 pesos, sin cambios.
- Dólar blue: 1.550 pesos, suba de 5 pesos o 0,3% en el día.
- Promedio bancos (venta): 1.541,41 pesos; promedio compra: 1.488,05 pesos.
- Dólar mayorista: 1.520 pesos, tercera rueda consecutiva sin variaciones, con USD 509,6 millones operados.
- Dólar en Brasil: 4,98 reales, mínimo desde el 12 de mayo; real con +4,8% en la semana.
- Tipo de cambio real multilateral: cerca de 86 puntos, máximo desde el 12 de septiembre.
- Acumulado 2026: dólar en la Argentina +4,5%; dólar en Brasil -9,6%.
En el balance de lo que va de 2026 los números terminan de contar la película: mientras que el dólar en la Argentina acumula una suba del 4,5%, en Brasil cae un 9,6%, y esa diferencia de catorce puntos porcentuales se traduce, en la práctica, en que un trigo, una vaca o un torno argentino que se cotiza en dólares termina siendo entre un 12 y un 15 por ciento más caro en dólares que su competidor brasileño, y en que cualquier exportador que quiera sostener volúmenes tiene que resignar margen, exactamente lo que no sobra en un año donde los costos en pesos le vienen corriendo por delante a los precios internacionales. En el interior productivo la lectura es directa: lo que el Gobierno presenta como un logro en la lucha contra la inflación, con el mayorista planchado en 1.520 pesos durante varias ruedas, se traduce en los lotes y en las plantas como una pérdida de competitividad que nadie se anima a discutir en voz alta pero que se nota en los márgenes, en los rindes que se resignan y en los embarques que se caen porque del otro lado de la frontera el competidor llega más barato.
La pregunta de fondo, entonces, no es cuánto vale el dólar en la pizarra del Nación ni cuánto cotiza el blue en una cueva del microcentro porteño, sino quién termina pagando la cuenta de esta política cambiaria que mantiene al tipo de cambio oficial artificialmente bajo mientras la inflación en dólares sigue licuando el ingreso de los productores y de los trabajadores que viven de la exportación, un esquema que sólo se sostiene en la medida en que la presión tributaria y los derechos de exportación compensen la pérdida de competitividad, y que tarde o temprano obligará a abrir el debate sobre un sinceramiento cambiario que el equipo económico viene pateando hacia adelante desde hace meses, con el costo real depositado, como siempre, en los eslabones más débiles de la cadena productiva.
