Curry se sacó la espina con el contrato y se ganó un susto en el tobillo a días del estreno
El base de Golden State aceptó una extensión por 116 millones de dólares, resignando plata para quedarse en el club de toda su vida, y en la misma jornada se torció el tobillo derecho en una práctica abierta. El debut del ferroviario, en duda.
Pará, pará, pará. Hay que sentarse a charlar un rato porque lo de Stephen Curry tiene más rosca que una bicicleta plegable. El tipo, el aurinegro, el ferroviario, el chef, el que te cocina desde los seis metros, acaba de firmar una extensión de contrato por dos temporadas y 116 millones de dólares con los Golden State Warriors. Nada mal para alguien que en la NBA debería estar pensando en el coro de un geriátrico: tiene 38 años y este será su decimoctavo año en la franquicia.
Ahora bien, acá viene la perlita. Curry podía haber firmado por más. El Warriors le había ofrecido el tope y él resignó alrededor de 20 millones con tal de quedarse donde se crió, se hizo grande y ganó tres anillos. Eso, en criollo, se traduce a un mensaje con todas las letras: el pibe no se quiere ir a ningún lado. Pero, claro, la alegría duró lo que dura un suspiro.
El tobillo que ardió
En una práctica abierta al público en el Chase Center, Curry se torció el tobillo derecho y tuvo que irse de la cancha antes de tiempo. Las imágenes lo mostraron caminando con una mueca que no era de felicidad ni de nada bueno. El público, que había pagado por ver al ídolo, se quedó con las ganas. Y el cuerpo técnico, con la preocupación lógica a días del debut.
“Dijo que está bien. Eso es lo que me transmitió. Vamos a ver cómo evoluciona en las próximas horas.”Steve Kerr, entrenador de Golden State Warriors
La frase de Kerr es la típica del técnico que no quiere ni prenderle velas al Diablo ni regalarle tranquilidad al rival. No hubo diagnóstico formal, no hubo resonancia informada, no hubo parte médico. Y el debut del miércoles, nada menos que como visitante ante Los Angeles Lakers, quedó en el aire. A esta altura, ya sabemos cómo funciona la NBA: si el tobillo no es grave, el ferroviario juega; si lo es, se pierde el arranque y empieza otra novela de lesiones.
- Curry promedió la temporada anterior 26,6 puntos, 4,7 asistencias, 3,6 rebotes y 1,1 robos por partido.
- Solo jugó 43 de los 82 partidos de la temporada regular, con 27 ausencias seguidas por una lesión en la rodilla derecha.
- Los Warriors quedaron afuera en el play-in ante Phoenix Suns y no pudieron meterse en playoffs.
Ahí está la madre del problema. Los números del base siguen siendo de candidato al salón de los famosos: 26,6 puntos por noche no se le regalan a cualquiera con esa edad. Pero el problema pasa por otro lado, el que más preocupa a los que miran la planilla: la disponibilidad. En un campeonato que se gana con piernas frescas en abril, tener al jugador franquicia casi la mitad de la temporada es un disparate. Y cuando le sumamos un tobillo torcido a días del arranque, la pregunta cae de maduro.
El gran interrogante
¿Pueden los Warriors pelear por los playoffs con Curry sano? La respuesta corta es sí. La respuesta larga también es sí, pero con asterisco. Necesitan al ferroviario cerca de los 70 partidos, necesitan que Andrew Wiggins vuelva a parecer el Wiggins que alguna vez fue, y necesitan que el banco deje de patinar en los cierres. Con el contrato firmado, la novela del futuro quedó saldada. Ahora falta lo más importante: que los tobillos aguanten.
Yo, que ya firmé mi propio pronóstico, apuesto a que Curry va a jugar el miércoles en Los Angeles y a que va a meter más de 25 puntos. Lo firmo, lo rubrico y le pongo un sello. Ahora bien, si a las tres horas del partido estoy actualizando la versión con el parte médico de un esguince, no me tiren con la primera piedra: también soy humano y este oficio de adivino con carnet de prensa no es fácil. Mañana, con mate en mano, vemos.
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