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Cuando las canciones dicen lo que las palabras no se animan: el hechizo pop de La extraordinaria playlist de Zoey

La serie de dos temporadas convierte los sentimientos más escondidos en números musicales: un recurso que combina comedia romántica, fantasía y conflictos familiares a fuerza de The Beatles, Queen, Cyndi Lauper y compañía. Una invitación a dejarse llevar por una propuesta que ya tiene fecha de estreno en el streaming.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · 25 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Yo no sé bien en qué momento me convencieron las series que cantan en el medio de un pasillo de oficina, pero sí sé que cuando uno se entrega a la lógica de La extraordinaria playlist de Zoey termina aceptando que la música puede ser un idioma paralelo, uno de esos que sirven para decir lo que en español, en inglés y en cualquier lengua se nos atraganta. La propuesta viene de lejos pero todavía se siente fresca: dos temporadas en las que los sentimientos más ocultos se transforman en coreografías, coros y solos con arreglos de infarto, y donde The Beatles, Queen, Cyndi Lauper, Taylor Swift, Billy Joel y David Bowie funcionan menos como banda de sonido y más como confesores de lujo.

Antes de meternos en el show, vale describir el patio: la serie arranca con una oficina común y silvestre, con escritorios prolijos y compañeros de trabajo que, en cualquier drama laboral, se hubieran limitado a discutir por la máquina de café. Pero acá, en cuanto la protagonista, Zoey Clarke, atraviesa un episodio raro del que todavía no quiero spoilear nada, el edificio entero se vuelve un escenario. Lo que se siente empieza a cantarse. Lo que se calla se transforma en un número musical.

Donde las emociones dejan de ser mudas

Esa es la gran idea de la serie: si las personas no pueden decir lo que les pasa, que lo digan los coros. Zoey empieza a percibir los sentimientos más profundos de amigos, compañeros y familiares como si fueran canciones, y de esa manera consigue acceso a una intimidad ajena que muchas veces no había buscado y casi nunca está lista para recibir. Es un don molesto, como bien señala el propio relato, porque saber qué siente el otro no resuelve automáticamente cómo ayudarlo, y porque cada revelación llega envuelta en un beat, una coreografía y un estribillo que interrumpe el orden de la jornada.

La fórmula funciona porque no se queda en el jueguito simpático. Hay romances, claro, porque se trata de una comedia romántica con tutti, pero también hay amistad, hay vínculos filiales que pesan como mochilas cargadas durante décadas, y aparece el espanto de perder a alguien y la dificultad espantosa de acompañar a quien está pasando un mal momento. La música se mete en todo: en la cita que parece casual, en la pelea que termina a las tres de la madrugada, en el cumpleaños donde alguien brinda con la garganta apretada. Y lo mejor es que los temas de The Beatles, Queen, Cyndi Lauper, Taylor Swift, Billy Joel y David Bowie no están puestos de adorno: cada uno aparece interpretado dentro de la historia para mostrar deseos, inseguridades y preocupaciones que en el diálogo común jamás hubieran salido a la luz.

  • La serie convierte las emociones escondidas en números musicales con repertorio de The Beatles, Queen, Cyndi Lauper, Taylor Swift, Billy Joel y David Bowie.
  • La protagonista, Zoey Clarke, percibe los sentimientos más profundos de quienes la rodean después de un episodio extraño que cambia su rutina.
  • El recurso alterna humor, romance y conflictos familiares: saber lo que siente el otro no garantiza cómo ayudarlo.
  • La historia se resuelve en dos temporadas, ideal para quienes prefieren propuestas cerradas antes que series eternas.

Yo creo que por eso la serie se deja querer: porque toma un recurso de fantasía, el de escuchar las emociones ajenas, y lo pone al servicio de algo profundamente humano, que es la dificultad enorme de comunicarnos sin trampas. Las coreografías pueden ser grandilocuentes, los coros pueden sonar enormes, pero en el fondo la pregunta que repite capítulo a capítulo es bastante terrenal: ¿por qué nos cuesta tanto decir lo que sentimos? ¿Y qué pasa cuando alguien, de manera involuntaria, se entera igual?

Una pregunta para llevarse a casa

Lo último que me queda, y se los tiro como reflexión de domingo a la noche, es esto: ¿qué lugar le damos a las canciones a la hora de elegir una serie? Porque hay quienes miran televisión para pensar, quienes la miran para reírse a carcajadas y quienes la miran, justamente, para que la música les diga eso que no encuentran en ningún otro lado. Si están en cualquiera de esos tres grupos, y especialmente en el tercero, La extraordinaria playlist de Zoey merece un lugar en la cola. Las dos temporadas están disponibles en el catálogo de Star Plus, así que solo basta acomodarse en el sillón, dejarse llevar por el primer estribillo y aceptar que, a veces, una canción propia cuenta más que cualquier conversación.

PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

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