Cuando el pelo se cae de golpe: lo que hay que mirar antes de comprar suplementos
Tiroides, ovario poliquístico y falta de hierro encabezan la lista de causas que los dermatólogos revisan cuando una mujer nota una caída fuera de lo habitual. El primer paso es un análisis, no una pastilla multivitamínica.
En una casa del barrio de Belgrano, doña Elsa Barreiro todavía recuerda la mañana en que su hija Daniela llegó al desayuno con un puñado de pelo en la mano. Fue hace algo más de un año, me cuenta mientras revuelve el café con la cuchara, y enseguida aclara: al principio pensamos que era el secador, después lo culpé al shampoo, hasta que entendimos que algo en el cuerpo de mi nena no estaba funcionando como antes. Esa escena, multiplicada por miles, es la puerta de entrada a una preocupación que, según las guías médicas que repasamos para esta nota, suele tener más que ver con el metabolismo y las hormonas que con el shampoo o el peine.
Porque, a ver, cuando una mujer se encuentra con más pelo del habitual en la rejilla de la ducha, en el cepillo o en la almohada, lo primero que se dispara es la búsqueda de un producto milagroso. Lo que la Academia Estadounidense de Dermatología y la clínica Mayo recomiendan, en cambio, es exactamente lo contrario: una consulta médica, una revisión de los antecedentes clínicos, una mirada al cuero cabelludo y, si hay sospecha concreta, análisis de sangre o biopsia. Es decir, diagnóstico antes que frasco. Tomar suplementos sin haber confirmado una deficiencia no solo no ayuda, sino que en el caso del hierro puede llegar a hacer daño.
Las tres causas que encabezan el ojo clínico
- Falta de hierro. Fue el hallazgo más frecuente en una investigación publicada en PubMed Central sobre 155 casos de alopecia femenina. Pero atención: que aparezca primero no significa que cualquier caída capilar sea anemia. Es un dato de una muestra concreta, no una generalización para todas las mujeres que pierden pelo.
- Trastornos tiroideos. Tanto una tiroides que trabaja de menos (hipotiroidismo) como una que se pasa de rosca (hipertiroidismo) pueden provocar caída. Hay quienes notan que se les desprenden mechones enteros al cepillarse. Tratar la enfermedad de base suele revertir el problema capilar.
- Síndrome de ovario poliquístico (SOP). Puede traer una caída con un patrón parecido al masculino, por el aumento de andrógenos. Pero el pelo no viene solo: se suele acompañar con menstruaciones irregulares, acné, más vello facial o corporal y, en muchos casos, dificultades para lograr un embarazo. Ninguno de esos síntomas por separado confirma nada, pero juntos son una señal clara para ir al consultorio.
Lo que quiero decir, y lo digo porque como periodista lo charlé con varias dermatólogas de Buenos Aires, es que el cabello es una especie de termómetro del cuerpo. Cuando se cae de manera repentina, localizada o mucho más abundante de lo normal, está avisando. La Mayo Clinic lo pone en palabras bien concretas: esos cambios pueden acompañar una condición médica que necesita tratamiento. No siempre, puede ser un efluvio telógeno por estrés o por una dieta reciente, pero esa es justamente la diferencia entre un caso y otro: solo el médico, con estudios en la mano, puede orientarlo.
Nosotros los santiagueños, y también los porteños, los cordobeses y los tucumanos, solemos pecar de lo mismo: arrancar por la góndola del suplemento en vez de arrancar por el laboratorio. La Academia Estadounidense de Dermatología es clara al respecto: hierro, biotina o zinc se indican únicamente cuando los análisis confirman niveles insuficientes. Fuera de eso, es tirar plata y, en el caso del hierro, hasta puede ser perjudicial. Mi vecina Elsa, que mientras le cuento esto revuelve el café cada vez más lento, me mira fijo y me dice, con esa sinceridad que tienen las madres: yo lo que espero es que mi hija, si le pasa, vaya al médico antes de ir a la farmacia. Tiene razón. Y es, seguramente, lo único que hay que decir.
