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Miércoles, 7 de octubre de 2026
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Cuando bajar la grasa corporal de más empieza a jugar en contra: lo que el cuerpo te está pidiendo a gritos

Especialistas advierten que llevar las reservas de grasa a niveles demasiado bajos puede afectar los músculos, los huesos y el equilibrio hormonal, incluso en personas que entrenan con regularidad.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · · hace 56 min
Cuando bajar la grasa corporal de más empieza a jugar en contra: lo que el cuerpo te está pidiendo a gritos

A veces uno empieza por la cocina de la casa, en una mañana cualquiera, y se encuentra con la vecina Marta revolviendo la olla mientras se queja de que ya no le cierra el pantalón. La pregunta casi siempre es la misma: cuánto hay que bajar. Pero lo que muchos no se preguntan es hasta dónde conviene bajar. Y la respuesta, según los especialistas que investigan el tema, no tiene nada que ver con esos dos puntos porcentuales que circulan por las redes como si fueran la meta sagrada de cualquiera que quiera verse bien en la playa.

Nosotros los santiagueños, como tantos otros argentinos, solemos confiar en lo que marca la balanza de bioimpedancia del gimnasio o, en el mejor de los casos, en la cinta que pasa el médico una vez por año. Sin embargo, un porcentaje de grasa corporal aislado no alcanza para saber cómo está compuesto el cuerpo. La edad, el sexo y, sobre todo, la distribución de ese tejido adiposo cambian por completo la lectura. Por eso Tamara Hew-Butler, investigadora de la Universidad Estatal de Wayne, junto con Jessica Maung, de la Universidad de Míchigan, y Fredrik Karpe, de la Universidad de Oxford, insisten en que la grasa cumple funciones que muchos pasan por alto.

Por qué la grasa no es solo una cifra

El tejido adiposo no se limita a guardar energía para los momentos de escasez. También produce leptina, una hormona que se encarga de avisarle al cerebro cuánta reserva queda disponible. Cuando esa señal cae porque las reservas están demasiado bajas, el organismo empieza a recortar funciones para ahorrar lo que le queda, y ahí es donde empiezan los problemas que la gente no siempre asocia con la alimentación.

  • El músculo puede terminar siendo usado como fuente de energía cuando la restricción calórica es muy intensa, lo que va en contra del esfuerzo de quien entrena pensando en ganar fuerza o volumen.
  • La generación y reparación del tejido óseo se resienten, un dato que pesa más en mujeres y en personas mayores, aunque también puede aparecer en deportistas jóvenes.
  • En los hombres con alimentación insuficiente pueden bajar los niveles de testosterona, con el consecuente golpe a la energía, al ánimo y al rendimiento.
  • En muchas deportistas la consecuencia se nota en el ciclo menstrual, con irregularidades o directamente la ausencia de la menstruación, una señal de que el cuerpo está entrando en modo emergencia.
  • Tener pocas reservas de grasa también complica la respuesta del organismo frente a infecciones graves, según advirtió Karpe.
“Una cantidad insuficiente de grasa puede alterar distintos órganos y sistemas. Cuando una restricción intensa de calorías reduce esas reservas, el cuerpo puede recurrir al músculo para obtener energía y perjudicar tanto la generación de tejido óseo como su reparación.”Jessica Maung, investigadora de enfermedades metabólicas de la Universidad de Míchigan

El estudio en el que participó Hew-Butler siguió a más de 700 deportistas y registró mínimos del 10 por ciento de grasa corporal en hombres y del 16 por ciento en mujeres, muy lejos del 1 o 2 por ciento que muchos asocian con la definición muscular. Los autores remarcan que la densitometría DEXA, que diferencia entre tejido graso, masa magra y masa ósea, sigue siendo el método más preciso, aunque no todos los centros lo ofrecen ni está al alcance de cualquier bolsillo. Las balanzas de bioimpedancia cambian sus números según la hidratación del día, y los pliegues cutáneos no permiten ver la grasa que envuelve los órganos, justamente la que más preocupa cuando se acumula en exceso.

Y acá viene la otra cara, porque tampoco se trata de mirar para otro lado cuando la grasa se acumula de más, sobre todo en la zona del abdomen. La grasa visceral, la que se deposita alrededor de los órganos, favorece la liberación de sustancias que inflaman el cuerpo y abren la puerta a problemas metabólicos. Por eso los especialistas insisten en que la composición corporal se mira como un todo, y no como un número aislado en una planilla. Marta, mientras tanto, espera que la próxima vez que abra la puerta sea para contarme que el médico le explicó que lo importante no es bajar hasta el hueso, sino encontrar el punto en el que el cuerpo sigue funcionando como corresponde, con la energía y las hormonas a pleno.

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

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