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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Crecer con las mil y una caídas del ninja naranja: lo que la ciencia dice sobre Naruto y la resiliencia de una generación

Un estudio reciente analiza cómo la historia de Masashi Kishimoto moldeó la caja de herramientas emocionales de quienes la vieron de chicos. La conclusión es tan curiosa como atendible: perseverancia, empatía y pedir ayuda sin culpa.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · · hace 2 h
Crecer con las mil y una caídas del ninja naranja: lo que la ciencia dice sobre Naruto y la resiliencia de una generación

Yo me crié con la ventana abierta al patio de los vecinos y la televisión encendida a todo volumen, así que cuando me crucé con esta investigación publicada en octubre de 2025 y titulada Naruto: Un estudio sobre la Resiliencia y el Crecimiento en la Animación Japonesa, no pude menos que detenerme un rato a leerla con la misma curiosidad con que uno se queda mirando un ciruelo cargado de fruta: porque la propuesta es de esas que parecen obvias y sin embargo nadie se había animado a ponerlas sobre el papel con ese nivel de detalle, y eso ya merece un aplauso, sobre todo si uno piensa que detrás están Alfin Rosydha y Nalia Roohma, las autoras del trabajo, que durante meses se dedicaron a mirar la serie animada con la seriedad con que otros miran un balance contable, y vaya si encontraron cosas interesantes para contar, empezando por una afirmación que a esta altura del partido suena a verdad de Perogrullo pero que igual conviene repetir bien fuerte para que se entere el que no se enteró todavía.

Lo que sostienen las investigadoras, y acá viene lo jugoso de la cuestión, es que Naruto es mucho más que una historia coming-of-age, como ellas mismas explican en el texto, porque debajo de las peleas, los jutsus y los ojos rojos del clan Uchiha corre una narrativa con raíces firmes en los temas de la resiliencia, la perseverancia y el crecimiento personal, o sea ni más ni menos que una pedagogía del aguante disfrazada de dibujo animado para chicos y adolescentes, y eso, queridos lectores, no es un dato menor si uno piensa en la cantidad de pibes que durante más de una década se sentaron frente al televisor a ver cómo un pibe huérfano, marginado y cargado de rencor se empeñaba una y otra vez en convertirse en Hokage, el líder máximo de la aldea, sin bajarse nunca del caballo por más palizas que le dieran la vida y los rivales.

El patio antes que la pelea: de qué se trata el estudio

Antes de meternos en las conclusiones, vale la pena describir el patio, como me enseñaron los viejos del oficio, porque sino uno se pierde el paisaje: el trabajo de Rosydha y Roohma analiza de qué manera la narrativa de la serie moldeó la forma en que sus espectadores más jóvenes procesaron situaciones difíciles durante la infancia y la primera adolescencia, y lo hace a partir de una lectura cuidadosa del arco del protagonista, ese Naruto Uzumaki al que todos vimos crecer entre 2002 y 2007 en la serie original, y después seguirle los pasos hasta 2017 en Naruto Shippuden, dos décadas ya desde el estreno y sin embargo la conversación sigue abierta como la tranquera de un campo en verano.

  • El eje del análisis es el arco del protagonista: un huérfano marginado que, sin rendirse ante los fracasos repetidos, persigue convertirse en Hokage, el líder máximo de su aldea, y para los espectadores infantiles habría funcionado como modelo formativo para enfrentar sus propias dificultades.
  • Otro hallazgo apunta al peso de los vínculos: el recorrido del protagonista no se explica sin sus mentores y sus compañeros, porque la serie enseña que el éxito colectivo supera al individual y que pedir y recibir ayuda no es debilidad sino parte del crecimiento.
  • En cuanto a la resiliencia en sí, la investigación subraya que no se trata de un rasgo innato sino de una habilidad que se entrena con la exposición a desafíos, así que ver a un personaje levantarse una y otra vez habría acelerado ese aprendizaje en audiencias que todavía estaban formando sus esquemas emocionales.
“Naruto es mucho más que una historia coming-of-age: es una narrativa con raíces en los temas de la resiliencia, la perseverancia y el crecimiento personal.”Alfin Rosydha y Nalia Roohma, autoras del estudio

Ahora bien, y acá viene mi postura, que va de la mano con el tono conciliador que me caracteriza: a mí esta clase de investigaciones me generan una mezcla de alegría y de cuidado, porque por un lado celebro que se tome en serio el impacto cultural de una serie animada que durante años fue despreciada por la crítica especializada y mirada de reojo por los padres que no entendían por qué sus hijos se enganchaban con un dibujo de ninjas, y por el otro lado me parece prudente aclarar que los autores no están diciendo que mirar Naruto fabrique superhéroes emocionales de la noche a la mañana, sino algo más razonable y más valioso a la vez, y es que la ficción funciona como un gimnasio invisible donde se entrenan músculos que después vamos a necesitar en la vida real, sobre todo cuando la vida real se pone dura como pan viejo y no nos queda otra que apretar los dientes y seguir.

Dónde y cuándo se puede ir a buscar la serie

Si a esta altura del artículo te picó la curiosidad o te entraron ganas de reverlo con tus pibes, te cuento que Naruto y su continuación Naruto Shippuden, creadas por Masashi Kishimoto, están disponibles en plataformas de streaming con catálogo latinoamericano, y que el debate sobre su lugar en la cultura popular y su influencia fuera de la pantalla sigue más vivo que nunca en redes sociales, foros y grupos de amigos que se siguen citando frases del personaje como si fueran mandamientos, así que ya sabés: agarrales el rato, sentate con los chicos frente al televisor y dejá que el patio se llene otra vez de peleas, lágrimas y aprendizaje, porque a veces las mejores lecciones de resiliencia vienen vestidas de naranja y con un sello en la frente.

PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

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