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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Cortisol bajo la lupa: por qué la hormona que todos quieren bajar no es la enemiga que pintan en las redes

La llaman la hormona del estrés y la convirtieron en la responsable de casi todos los males. Pero los especialistas insisten en algo básico: sin cortisol no se vive. La diferencia entre un pico normal y una enfermedad es otra cosa.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · · hace 1 h
Cortisol bajo la lupa: por qué la hormona que todos quieren bajar no es la enemiga que pintan en las redes

Empiezo esta nota en la cocina de cualquier casa argentina, esa donde después del laburo se abre Instagram y aparece, casi sin buscarla, una receta milagrosa para bajar el cortisol. Jugo de naranja, un poco de sal, una pizca de magnesio y la promesa de que al otro día la panza va a ser otra. A mí, cada vez que lo veo, me dan ganas de agarrar el teléfono y llamar a alguien que sepa de verdad de qué se trata. Por eso me senté a leer lo que dice la ciencia y lo que aclaran los que estudian esta hormona todos los días, y lo que encontré es bastante más serio de lo que muestran los videos de moda.

Qué es el cortisol y para qué sirve

El cortisol es una hormona que fabrican las glándulas suprarrenales, esas que tenemos apoyadas encima de los riñones y a las que casi nadie les presta atención hasta que algo falla. Su trabajo, lejos de ser dañino, es clave: ayuda a regular el metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas; sostiene la presión arterial; modula la respuesta inflamatoria y la del sistema inmune, y participa del ritmo con el que nos dormimos y nos despertamos. Por eso sus niveles más altos se registran entre la madrugada y la mañana temprana, y van bajando a lo largo del día. A ese patrón los médicos lo llaman ritmo circadiano, y es lo que nos permite estar alertas al levantarnos y relajarnos cuando cae el sol.

Ahora bien, cuando aparece una situación de estrés —un examen, un quilombo familiar, un cruce con el jefe—, el cuerpo responde con un aumento transitorio de cortisol. Eso es absolutamente normal. La presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo, María Susana Mallea Gil, lo explica con una imagen que a mí me cierra perfecto: si a alguien le miden el cortisol justo antes de rendir, seguro le va a dar más alto de lo habitual, y eso no es una enfermedad, es el cuerpo haciendo su trabajo. Preocuparse por un pico así es como asustarse de que el corazón lata más fuerte cuando corremos: es la adaptación, no la patología.

Cuándo sí hay que preocuparse: el síndrome de Cushing

El problema clínico de verdad existe y tiene nombre: síndrome de Cushing. Se da cuando el cuerpo queda expuesto durante mucho tiempo a niveles excesivos de cortisol, y ahí sí la cosa cambia. El ritmo circadiano se rompe: la hormona puede estar tan alta a la tarde o a la noche como a la mañana, y aparecen señales que un endocrinólogo sí sabe leer. Lo importante para nosotros, los que no somos médicos, es entender que esa enfermedad no tiene nada que ver con el estrés cotidiano ni con las variaciones normales que todos tenemos. Es otra liga.

Lo que circula en redes y por qué no tiene sustento

Mientras tanto, en las plataformas digitales los hashtags sobre niveles de cortisol y formas de bajarlo acumulan millones de vistas. Se habla de la cara de cortisol, de eliminar grasa abdominal sin esfuerzo, de curar el cansancio con un trago casero. Mallea Gil es categórica al respecto: mucho de lo que se dice sobre el cortisol en redes no tiene sustento desde el punto de vista endocrinológico. Uno de los caballitos de batalla es el llamado cortisol cocktail, una preparación con jugos naturales, sales y, a veces, suplementos. Algunos de esos ingredientes se pueden tomar sin problema, pero no hay evidencia científica de que hagan algo sobre las glándulas suprarrenales ni sobre los niveles de la hormona. La endocrinóloga Jodi Nagelberg, de la Universidad de California, fue todavía más lejos y lo calificó como una exageración en el mejor de los casos. Y lo del cortisol detox directamente no se sostiene: el organismo tiene sus propios mecanismos para regularla, y pretender depurarla con una bebida es, como mínimo, un error de enfoque.

“Mucho de lo que se dice sobre el cortisol en las redes no tiene sustento desde el punto de vista endocrinológico.”María Susana Mallea Gil, presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo

Mi vecina Marta, que a los cincuenta y pico me mira de reojo cada vez que le cuento que estoy escribiendo sobre estas cosas, me pregunta siempre lo mismo: entonces yo qué hago cuando estoy cansada, cuando no duermo, cuando siento que el cuerpo me pasa factura. La respuesta honesta, la que me llevo de esta charla con los especialistas, es que lo que hay que cuidar no es tanto el cortisol en abstracto sino el estilo de vida. Dormir las horas que corresponden, moverse, comer en horarios razonables y atender las situaciones de estrés que se pueden atender ya es, para la enorme mayoría de nosotros, la mejor manera de mantener esta hormona en su lugar. Los cócteles mágicos, las caras de cortisol y los diagnósticos que alguien hace mirando una pantalla no van a reemplazar eso. Y si hay síntomas que no se, ahí sí: consulta con un endocrinólogo, no con un reel. La salud, para nosotros los santiagueños y para cualquiera, merece algo más serio que un video de cuarenta segundos.

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

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