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Martes, 6 de octubre de 2026
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Córdoba serrana: dos pueblos a 41 kilómetros para una escapada de monte, río y silencio

A poco más de 700 kilómetros de Buenos Aires, Capilla del Monte y San Marcos Sierras invitan a combinar caminatas entre cerros con propuestas de yoga, vegetarianismo y meditación bajo cielos despejados.

Por Lautaro RoldánTurismo · · hace 2 h
Córdoba serrana: dos pueblos a 41 kilómetros para una escapada de monte, río y silencio

A unos 740 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, rumbo noroeste por la ruta 9 y luego por la 38, el viajero llega a Capilla del Monte, en el corazón del valle de Punilla, en la provincia de Córdoba. Desde allí, hacia el norte, la ruta provincial 17 conduce después de 41 kilómetros hasta San Marcos Sierras, una localidad más pequeña, atravesada por el río Quilpo y rodeada de monte serrano. Las dos poblaciones se complementan para armar una escapada de unos cuantos días en la que se puede dormir en una y conocer la otra, o bien repartir noches en ambos destinos.

La fórmula que proponen estos pueblos del noroeste cordobés es tan sencilla como efectiva: naturaleza en estado puro, caminatas accesibles y lugares pensados para bajar un cambio. Quienes busquen sumar prácticas de bienestar a la estadía encuentran en Capilla del Monte el espacio Inti Puka, un área destinada a la meditación, el yoga y el trabajo interior, que funciona dentro del hotel Terrazas del Uritorco. El alojamiento se ubica frente al cerro Uritorco y con visuales hacia el Overo y las Gemelas, una postal que, según su dueña, ayuda a que el visitante se conecte con la pausa.

Un hotel con vista al Uritorco y comida consciente

Clara Christophersen, propietaria del establecimiento, atiende personalmente a los viajeros y conversa con cada uno sobre el motivo del viaje. En la charla suele aparecer la misma idea: la búsqueda de hábitos más saludables y de un rato de introspección. "Vienen buscando aire puro, caminatas y un momento de quietud; muchos repiten cada año", me comenta al teléfono, con la cadencia tranquila de quien lleva tres décadas vinculada a la oferta de bienestar en la zona.

Christophersen maneja además un pequeño espacio artesano y naturista que oficia de bar de comida consciente, donde se sirven platos vegetarianos y veganos, jugos prensados y opciones sin gluten. El Terrazas del Uritorco cuenta con piscina, un parque añoso y zonas verdes para sentarse a leer. Las tarifas arrancan en torno a los 60.000 pesos por noche la habitación doble en temporada baja y superan los 120.000 en julio, según la categoría y la vista. El desayuno buffet está incluido y el horario de ingreso es a partir de las 14, con check out hasta las 10.30.

San Marcos Sierras, entre el río, el monte y el eco hippie

A 41 kilómetros de Capilla del Monte aparece San Marcos Sierras, un pueblo atravesado por el río Quilpo y enmarcado por los cerros Mogote, Pajarito y el Champaquí a lo lejos. En la hostería Cielo y Tierra, sus dueños, Gustavo Chiozzini y Marisa Wagner, reciben a los visitantes con un Mate cocido caliente y una charla sobre las sendas que salen desde el casco urbano. "El monte y el río están a cinco minutos caminando; la gente sale del hospedaje y ya está metida en la naturaleza", me dice Chiozzini mientras señala los cerros desde el parque.

“Acá la noche es distinta, no es que se vea el cielo, es que se escucha el silencio. Eso, para el que llega de la ciudad, ya es un cambio enorme.”Gustavo Chiozzini, propietario de la hostería Cielo y Tierra
  • Hostería 100% vegetariana, con menú fijo a base de productos de la huerta propia.
  • Piscina al aire libre y parque de una hectárea con hamacas y bancos bajo los árboles.
  • Sala de meditación con cojines, mantas y luz tenue, abierta todo el día.
  • Caminatas guiadas al cerro Mogote y a la costa del río Quilpo.
  • Noches de observación astronómica, según el calendario lunar.

Las habitaciones de Cielo y Tierra, en su mayoría con vista al jardín, arrancan en valores cercanos a los 55.000 pesos por noche para dos personas en marzo y pueden trepar a los 100.000 en vacaciones de invierno. El alojamiento incluye pensión completa con comida vegetariana, y los propietarios organizan fogones, sesiones de yoga y tardes de lectura en grupo. La hostería se reserva con seña del 50% y los pagos se realizan en efectivo o transferencia.

El pueblo guarda además una historia que suma atractivo: fue uno de los puntos de reunión del movimiento hippie argentino durante la década del setenta, cuando artistas y viajeros de todo el país convergían en torno al río y a las peñas musicales. Ese legado hippie se nota todavía en los murales de las fachadas, en los mercados de pulgas que se arman los domingos y en la cantidad de centros holísticos que ofrece la calle principal.

Cómo combinar la visita y cuándo conviene ir

La opción más cómoda, sobre todo para quienes llegan en micro desde Buenos Aires, es instalarse en Capilla del Monte y dedicar una jornada completa a San Marcos Sierras, ya sea con excursión contratada o en remis. Otra alternativa, que recomiendo a los que tengan cinco o seis días disponibles, es pasar dos o tres noches en cada pueblo para empaparse del ritmo de ambos. Los ómnibus de la empresa Ersa unen Capilla del Monte con San Marcos Sierras cuatro veces por día, con un pasaje que ronda los 2.500 pesos y un viaje de poco más de una hora.

La mejor temporada para aprovechar la escapada, en mi experiencia, es la que va de marzo a junio, cuando el clima se mantiene templado, los senderos están secos y los alojamientos todavía no aplican tarifas altas. El verano, en tanto, resulta ideal para meterse en el río y tostarse al sol, aunque hay que reservar con bastante anticipación porque la demanda se multiplica durante enero y febrero. Quien prefiera el frío y el ambiente de montaña, entonces, julio y agosto ofrecen las jornadas más serenas, con mañanas de escarcha y tardes en las que la chimenea del salón común se vuelve protagonista del viaje.

LR

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