Compras en Shein y Temu: la franquicia de 400 dólares no es un permiso para gastar sin impuestos
El cupo de cinco envíos por año calendario se comparte entre plataformas y el beneficio sobre cada paquete no exime del IVA ni de impuestos internos; especialistas recomiendan revisar tres condiciones antes de confirmar un pedido.
Cada paquete que llega de Shein o Temu puede terminar costando bastante más de lo que figura en la pantalla del celular, incluso cuando su valor queda por debajo de los 400 dólares que la Aduana argentina exime de derechos de importación y tasa de estadística. La franquicia existe, pero no funciona como un permiso universal para comprar afuera sin pagar tributos: según la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), ese beneficio alcanza únicamente a los derechos de importación y a la tasa de estadística, mientras que el IVA y los impuestos internos pueden seguir aplicando sobre el envío.
Tres condiciones que hay que mirar por separado
Antes de confirmar una compra conviene distinguir tres variables que suelen confundirse: el valor cubierto por la franquicia en cada envío, el cupo anual de operaciones por persona y el tope máximo admitido por la modalidad de ingreso. Cumplir una no implica cumplir las otras, y un paquete puede quedar fuera del beneficio por cualquiera de los tres carriles al mismo tiempo.
- Los 400 dólares corresponden al valor FOB de cada envío que puede acceder al beneficio: no son un presupuesto anual ni el precio máximo permitido para un paquete.
- El cupo es de cinco envíos por destinatario y por año calendario, compartidos entre todas las plataformas: cambiar de tienda no renueva las operaciones disponibles.
- La modalidad courier admite hasta 3.000 dólares por operación, hasta 50 kilos por paquete y un máximo de tres unidades de la misma especie, y también puede usarse cinco veces al año.
- El IVA y los impuestos internos pueden mantenerse aunque el envío quede dentro de la franquicia de 400 dólares.
Cuando un paquete supera ese umbral, los derechos y la tasa estadística se calculan sobre el excedente. Si el envío alcanza los 500 dólares FOB, por ejemplo, la franquicia pierde efecto sobre los 100 dólares que quedan por encima del tope, sin perjuicio de los demás tributos que correspondan. A eso se suman los cargos del operador postal por servicio y almacenaje, que corren por cuenta del comprador y no quedan absorbidos por la franquicia.
En el lote, sin embargo, la lectura es otra. Tal como advierte César Boragno, productor y comerciante de Marcos Juárez que suele comprar repuestos e insumos por courier, "uno ve los 400 dólares y piensa que está todo arreglado, pero cuando llega el paquete te aparecen cargos que no esperabas y que cambian el cálculo". La diferencia entre lo que dice el organismo y lo que finalmente paga el destinatario se explica, en buena medida, por la confusión entre franquicia, cupo y tope de modalidad.
Quién paga la cuenta final
Estar por debajo del valor cubierto por la franquicia no garantiza que el paquete cumpla el resto de las condiciones. Antes de pagar, entonces, la pregunta que sobrevuela cada compra es cuántos envíos se llevan usados en el año calendario, qué contiene el paquete y bajo qué modalidad va a ingresar al país. Como en tantos órdenes de la economía cotidiana, la franquicia termina siendo una herramienta útil pero estrecha, y la cuenta final la sigue pagando el mismo de siempre: el bolsillo del consumidor.
