Cerúndolo se plantó en Pekín y va por la bestia negra que ya le conoce la muñeca
El porteño dio vuelta un partido bravo ante el neerlandés Van de Zandschulp y se metió en octavos del ATP 500 chino. Ahora lo espera el checo Mensik, al que ya derrotó dos veces, una de ellas en el mismo polvo de ladrillo asiático.
Arrancó como partido de pretemporada y terminó como cruce de playoffs. Francisco Cerúndolo, el ferroviario de toda la vida, tuvo que sudar la gota gorda en su debut en el ATP 500 de Pekín: perdió el primer set por 5-7 contra el neerlandés Botic Van de Zandschulp, pero reaccionó a tiempo y se lo dio vuelta con un 6-4 y un 6-3 que le abrieron la puerta de los octavos de final. La victoria lo deja como el único argentino con vida en la gira asiática, después de que se despidieran Báez, Navone, Tirante, el propio Juan Manuel Cerúndolo y Etcheverry en Tokio. Poca tropa, pero la que queda, sobra.
Lo que viene no es para relajarse. Del otro lado de la red espera Jakub Mensik, número 14 del mundo y un jugador que pega cada revés como si estuviera desahogándose con el psicoanalista. El checo viene de dejar en el camino al kazajo Alexander Bublik por 6-4 y 7-6 (5), lo que habla de un rival que no regala nada y que sabe cerrar partidos apretados. El cruce está programado para el sábado, no antes de las 6 de la mañana hora argentina, y promete ser una pulseada entre dos pelotas pesadas, de las que duelen en los huesos.
Los antecedentes, una caricia para el aurinegro
Antes de que a alguien le tiemble el pulso, conviene mirar el historial. Cerúndolo y Mensik se cruzaron dos veces y el porteño ganó las dos, una de ellas justamente en este mismo torneo, en la primera ronda de 2024, cuando lo aplastó por 7-6 (4) y 6-1. La otra fue en los cuartos del Masters 1000 de Madrid de este año, también con final feliz para Francisco. Decir que le tiene tomada la medida es casi una understatement: el checo entra a la cancha sabiendo que el argentino ya le leyó la derecha.
Además, hay un número redondo que el ferroviario quiere seguir engrosando. Hoy acumula 34 victorias en la temporada y va por el cuarto año consecutivo metiéndose en el club de los 35 o más. No es un dato menor: en el circuito, donde la regularidad se cotiza más que el talento puro, sostenerse en ese umbral es casi un certificado de buena salud tenística. Con el puesto 22 del ranking, Cerúndolo es además el argentino mejor ubicado en la clasificación, por encima de Báez y de su propio hermano.
Mi pronóstico, para no romper la tradición: lo veo al ferroviario metiéndose en cuartos en tres sets, con ese tenis de piernas y paciencia que le sienta mejor que un asado de domingo. Ahora, ya me conocen, después de los partidos suelo acordarme de que la bola es redonda y la red, alta. Habrá que ver si esta vez le erré al palo o si, por una vez, la pegué de lleno. Lo que no le voy a errar es al aliento: a jugarlo con todo, Fran.
