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Martes, 13 de octubre de 2026
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Cerebro izquierdo, cerebro derecho: por qué la etiqueta que nos pusimos no se banca con ciencia

La idea de que cada persona piensa con una mitad del cerebro es tan tentadora como falsa. Lo que muestran los estudios con miles de voluntarios es que las diferencias entre hemisferios existen, pero no alcanzan para dividir a la humanidad en analíticos y creativos.

Por Mariana LedesmaSociedad y vida · · hace 1 h
Cerebro izquierdo, cerebro derecho: por qué la etiqueta que nos pusimos no se banca con ciencia

Empiezo la nota como empiezo muchas mañanas: sentado en la mesa de la cocina, con el mate de siempre al lado, mirando por la ventana de una casa cualquiera de Santiago del Estero. Mi vecina Rosa, que ya sabe que escribo sobre lo que se cruza en la conversación del barrio, me dijo el otro día una frase que se repite en las mesas de todos los argentinos: "Yo soy de cerebro izquierdo, así que no me pidan dibujar nada". Le dije que la ciencia, en realidad, no avala esa división, y que vale la pena revisar de dónde viene el mito.

Un mito que ordena, pero no explica

La clasificación de personas en "de cerebro izquierdo", racionales y ordenadas, o "de cerebro derecho", creativas e intuitivas, se coló en cuestionarios de internet, en cursos de capacitación y hasta en conversaciones de oficina. Lo atractivo del esquema es que ordena: si te cuesta la planilla, ya tenés una respuesta, y si no podés dibujar un monigote, también. El problema es que ese esquema no tiene base científica.

El punto de partida es cierto y vale recordarlo: los hemisferios no hacen exactamente lo mismo. El izquierdo interviene de manera destacada en el lenguaje y controla el movimiento del lado derecho del cuerpo. El derecho participa del procesamiento visual y espacial y maneja el lado izquierdo. Esa distribución existe, pero de ahí a que determine la personalidad o la manera de aprender hay una distancia enorme que la evidencia no recorre.

Lo que vio un estudio con más de mil personas

Un trabajo publicado en PLOS ONE analizó la conectividad cerebral en reposo de 1.011 personas de entre 7 y 29 años. Los autores identificaron regiones con lateralización, incluidas áreas vinculadas al lenguaje en el hemisferio izquierdo y redes de atención en el derecho. Sin embargo, no encontraron evidencia de que esas conexiones se agrupen en un patrón que favorezca de manera consistente a un hemisferio sobre el otro en cada individuo. La especialización, cuando aparece, es una propiedad local de ciertas redes neuronales, no un rasgo global de la persona.

  • No existe una "mitad analítica" y una "mitad creativa" que compitan por el control.
  • Las fortalezas individuales no prueban que un hemisferio gobierne la personalidad, como recordó la psicóloga Grace Tworek, de Cleveland Clinic.
  • Los dos hemisferios se comunican de forma permanente a través del cuerpo calloso, un manojo de fibras nerviosas que intercambia información sin pausa.
  • Hablar con alguien, por caso, exige procesar palabras, interpretar el tono, leer gestos y manejar el contexto emocional al mismo tiempo: una tarea que necesita a las dos mitades trabajando juntas.
  • El mito nació de pacientes a los que se les seccionó el cuerpo calloso para controlar crisis epilépticas graves: condiciones excepcionales que no representan cómo funciona un cerebro sin lesiones.

La propia Unesco advirtió que trasladar estas ideas al aula puede condicionar las expectativas sobre los alumnos. Definirse como "poco creativo" por considerarse analítico, o como "desorganizado" por asumirse artístico, puede desincentivar justamente la práctica de habilidades que se desarrollan con entrenamiento. Para nosotros los santiagueños, que cargamos a veces con etiquetas que vienen de afuera y se nos quedan pegadas, la discusión no es menor: si una idea tan repetida resulta tan poco firme, cuántas otras convicciones cotidianas al mismo escrutinio.

ML
Mariana LedesmaSociedad y vida

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