"Cásper", el fantasma que saqueó bancos y vació galerías durante tres décadas, vuelve a la pantalla como una cacería
Yo nací leyendo crínicas de delitos que sonaban a novelas de Mario Levrero, y por eso cuando me topo con un caso real que ya parece ficción, me entusiasmo de una manera que pocos sospechan; imagino el patio del conventillo donde se cocinó el golpe, la sala donde un inspector anotó durante años los movimientos de un fantasma, y entonces sí me siento como en casa escribiendo la nota, porque de eso se trata el género, de reconstruir atmospheres y destinos de gente real que se cruzó con la peor cara del mundo. Y eso mismo, justamente eso mismo, es lo que propone RTVE con "Cásper", una miniserie de tres capítulos que ya entró en rodaje y que se propone narrar la obsesión de un inspector por atrapar a Ángel Suárez Flores, alias "Cásper", señalado como el líder criminal más esquivo de España entre fines de los noventa y los albores del siglo actual, un personaje que durante tres años se dedicó a robar bancos, a vaciar casas de coleccionistas y a meterse en operaciones de narcotráfico hasta que finalmente cayó.
El proyecto, dicen sus productores, reconstruye la persecución real del inspector que dedicó años a desmantelar la organización de Suárez Flores, y la cosa arranca con la promesa de un thriller policial clásico, de esos en los que uno sigue las investigaciones y las operaciones que fueron cerrando la carrera delictiva de un hombre al que, en varias ocasiones, la justicia lo dejó en libertad pese a los cargos acumulados; ese detalle me parece el más revelador de toda la historia, porque habla de un sistema permeable, de un personaje que sabía moverse en los intersticios, y de un inspector que nunca bajó los brazos aunque le temblaran las manos.
Elenco y locaciones: donde el rigor se cruza con la mala leche
Los que encabezan la propuesta son Rodolfo Sancho como el inspector Losada y Roberto Álamo en la piel de "Cásper", mientras que Adriana Torrebejarano se mete en el papel de la inspectora Sara Román, Alain Hernández interpreta a "Sapo", el colaborador del protagonista criminal, y Cristina Alcázar se pone en la figura de Elvira Marcos, jefa de la unidad policial. El rodaje arrancó en Madrid pero va a recorrer también Murcia, Yecla, Cartagena y las islas Canarias, porque cada sitio responde a un escenario efectivo donde operó la banda: sucursales bancarias, mansiones, depósitos, puertos y puntos de despliegue policial, con la idea de ambientar con precisión el cambio de siglo en distintos puntos del territorio español.
Cada uno de esos puntos del mapa, me lo imagino, está cargado de una atmósfera particular; pensemos en la sucursal bancaria de un pueblo chico de Murcia donde se fugaron 18 millones de euros, pensemos en una residencia de un coleccionista al que le vaciaron 19 cuadros de un plumazo, pensemos en un puerto desde donde se movió la mercadería del narcotráfico, y pensemos en una sala donde un inspector, con su taza de café a medio tomar y su libretita abierta, fue apuntando durante años los movimientos de un fantasma; todo eso es lo que la miniserie pretende reconstruir, con la esperanza de que el espectador termine preguntándose cómo fue posible que un hombre así se mantuviera en libertad durante tanto tiempo.
Por ahora, no hay fecha confirmada de estreno en la Argentina, así que lo que sí podemos hacer los que somos consumidores crínicos del género es ir tomando nota y quedarnos a la espera de la llegada de la serie a las plataformas que la distribuyen en el país, mientras se sigue rodando en tierras españolas; yo, al menos, me voy a reservar un rato largo para verla cuando llegue, porque historias como ésta, que mezclan paciencia de inspector, audacia de ladrón y zonas grises del sistema judicial, son las que me reconcilian con la tele de calidad.
