BTS pisó Ezeiza con todo su universo a cuestas y ya cuenta las horas para rugir en La Plata
El grupo surcoreano aterrizó en un Boeing 777 privado proveniente de Chile y se prepara para tres funciones agotadas en el Estadio Único Diego Armando Maradona, con un operativo de seguridad que incluyó siete camionetas, motos de la Policía Bonaerense y hasta una sala de cines para el show del sábado.
Yo me acuerdo de cuando mi vieja me decía que la música se siente en la panza, y la verdad es que pocas veces esa frase me volvió a la cabeza con tanta fuerza como esta semana, cuando supe que BTS ya estaba rodando por la ruta que une Ezeiza con Capital Federal. Los siete integrantes del grupo surcoreano aterrizaron en el aeropuerto internacional a bordo de un Boeing 777, el mismo avión privado que usan de un continente a otro, y lo hicieron provenientes de Chile, donde habían cumplido una escala previa de la gira ARIRANG que los trae de vuelta a la Argentina después de varios años de ausencia y de un paréntesis largo, con proyectos solistas y el servicio militar obligatorio de por medio.
El ingreso se hizo por el FBO, esa terminal reservada para vuelos privados, y desde ahí los chicos tomaron un colectivo convencional hasta el sector de migraciones, una imagen bastante terrenal para una de las bandas más convocantes del planeta. Un día antes ya había llegado a Ezeiza una aeronave idéntica con el personal técnico, el equipo de producción y el resto del staff, así que la logística se completó en dos tramos: primero la trastienda, después los artistas.
Para vos, quién lo diria
El operativo de traslado hacia los hoteles incluyó siete camionetas oscuras con vidrios polarizados y una escolta de motocicletas de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, con agentes uniformados que acompañaron el convoy durante todo el recorrido. Es el mismo tipo de dispositivo que se monta cuando el movimiento de gente que se espera en las calles lo justifica, y acá lo justificaba de sobra, porque las tres funciones en el Estadio Único Diego Armando Maradona, previstas para el miércoles 21, el viernes 23 y el sábado 24 de octubre a las 20.00, ya tenían las entradas agotadas mucho antes de que la gira empezara a pisar suelo argentino.
La fecha del 21 se sumó al calendario después de que la demanda superara la capacidad de las dos originales, y la reacción del público confirmó algo que el grupo viene sosteniendo desde hace rato: que la pausa no les quitó fans, sino que les sumó nuevos. Suga fue el último en reincorporarse, en junio de este año, después de cumplir con el servicio militar obligatorio en Corea del Sur, y la gira ARIRANG reúne por primera vez al grupo completo tras ese ciclo, con más de 80 conciertos repartidos en 34 regiones del mundo.
Después de Buenos Aires, la troupe sigue viaje hacia San Pablo, donde tocarán el 30 de octubre, y la sensación que queda es que ARIRANG no es una gira más: es el reencuentro de siete pibes que se cranearon un sonido nuevo, que se separaron un rato para crecer por separado y que ahora vuelven a subirse al mismo escenario con todo lo aprendio afuera puesto adentro de la música. Para los que tienen entrada, la cuenta regresiva ya empezó; para los que no, la transmisión en cines del sábado puede ser un buen lugar para ver de cerca lo que se arma cuando BTS juega de local aunque esté a miles de kilómetros de Seúl.
