Billetes dañados: el Banco Central recordó que las entidades deben canjearlos a cualquier persona, sea cliente o no
La normativa exige que el ejemplar conserve al menos el 60% de su superficie original y que los fragmentos, si está partido, pertenezcan con evidencia a un mismo billete. El servicio no puede restringirse al horario interno ni negarse por la falta de una cuenta en la entidad.
En septiembre, el Banco Central de la República Argentina volvió a poner sobre la mesa una obligación que las entidades financieras tienden a cumplir a medias: el canje de billetes deteriorados a cualquier persona que se presente en ventanilla, sin importar si es clienta de la casa o no. La precisión normativa llega en un contexto en el que la circulación de efectivo muestra un recambio permanente de piezas desgastadas, muy distinto del que se observaba un año atrás, cuando todavía predominaban los ejemplares de mayor antigüedad.
La regla, contenida en la Sección 3 sobre Circulación Monetaria, establece que los bancos minoristas deben ofrecer el servicio en su horario habitual de atención al público y que no pueden suspenderlo por decisión unilateral. Se trata de un piso normativo uniforme para todo el sistema, que ubica al país en línea con los parámetros promedio que aplican los bancos centrales de la región para la rehabilitación de piezas dañadas.
Qué se considera un billete deteriorado
La normativa define como deteriorado a todo aquel ejemplar que, por el uso, presente roturas, perforaciones, manchas, descoloramiento, suciedad, quemaduras o daños de carácter involuntario. El requisito central para que proceda el canje es que el billete conserve, como mínimo, el 60% de su superficie original respecto del diseño completo. Cuando el ejemplar está partido en varios fragmentos, todos los trozos deben poder identificarse, con evidencia, como partes de un mismo billete; de lo contrario, la operación queda fuera del alcance del cambio en ventanilla.
- Roturas, perforaciones o fragmentos identificables.
- Manchas, suciedad, descoloramiento o quemaduras no intencionales.
- Conservación de al menos el 60% de la superficie original.
- Pertenencia evidente de todos los trozos a un mismo ejemplar.
Cuando el deterioro impide determinar con certeza la denominación o el valor, las entidades pueden remitir la pieza al Banco Central para un análisis técnico, previa consulta al organismo. En ese caso, la operación debe acompañarse con una nota por duplicado y con membrete, donde consten la fecha de presentación, la numeración cuando sea posible advertirla, la denominación y la suma estimada. Los billetes recibidos por los bancos, una vez procesados, se depositan en la sede del Banco Central, que concentra así el recupero final de la moneda fuera de curso óptimo.
La palabra de un comerciante
“A mí ya me pasó varias veces con billetes que los clientes traen rayados o con tinta. Antes los rechazaba en la caja porque pensaba que no tenía obligación de recibirlos. Desde que me interioricé de la norma, los tomo y los paso por el banco a fin de mes. Me ahorré discusiones y, sobre todo, le evité un mal momento a la gente.”Horacio Bustamante, dueño de un kiosco en el centro porteño
El testimonio de Bustamante ilustra la distancia que todavía existe entre el deber normativo y la práctica cotidiana en los puntos de venta. El comerciante sostuvo que, en su experiencia, la mayoría de los casos se resuelve cuando el billete conserva fragmentos suficientes para acreditar la denominación, mientras que los rechazos suelen concentrarse en piezas quemadas o mutiladas más allá del umbral permitido.
Si un banco rechaza un canje en condiciones que la normativa considera válidas, el particular puede canalizar un reclamo a través de los formularios web habilitados por el organismo monetario. La vía existe y es gratuita, aunque su efectividad depende de que el usuario conserve el billete y, en lo posible, registre la negativa con fecha y sucursal.
A un año de la última actualización, la autoridad monetaria no difundió estadísticas precisas sobre la cantidad de piezas canjeadas en ventanilla, pero sí confirmó que el flujo se mantiene estable y por debajo de los picos históricos. Para los próximos meses, la expectativa oficial pasa por profundizar la campaña de difusión, de modo que la obligación deje de ser una excepción aplicada y se convierta en un derecho efectivamente ejercido por cualquier tenedor de un billete deteriorado.
¿Qué sucederá cuando el Banco Central avance con el reemplazo de los diseños más deteriorados? ¿Se ampliarán los plazos de canje o se endurecerán los controles sobre las entidades que persistan en el rechazo indebido?
