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Martes, 13 de octubre de 2026
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Amazon ya tiene más robots que empleados y un problema que no se resuelve con más automatización

La empresa superó el millón de unidades en sus depósitos y, al mismo tiempo, registró una tasa de accidentes 28% superior en los centros robotizados. Los datos oficiales reabren el debate sobre si la tecnología realmente alivia o esconde los riesgos del trabajo.

Por Julieta CorvalánTecnología · · hace 1 h
Amazon ya tiene más robots que empleados y un problema que no se resuelve con más automatización

Amazon opera más de un millón de robots en sus depósitos de todo el mundo, una cifra que no tiene antecedentes en ninguna empresa. Es como si cada empleado de la compañía tuviera asignado un robot, y aun así la firma sigue empleando a 1,5 millones de personas. La paradoja es que, según los propios registros que la empresa presentó ante el Senado estadounidense, los centros de distribución robotizados registran una tasa de accidentes 28% mayor que los que todavía no incorporaron esa tecnología.

Para dimensionarlo con un caso de uso concreto: pensá en un depósito en Santiago del Estero donde los paquetes llegan apilados y hay que mover estanterías pesadas varias veces al día. Un robot como Hércules, que arrastra una estructura del tamaño de un piano de cola, evita que un operario recorra cien metros con ese peso encima. Pero en ese mismo galpón, el ritmo que impone la máquina termina definiendo los tiempos del trabajador, y la estadística muestra que ese ritmo no siempre se traduce en menos lesiones.

La historia detrás de la flota

Todo empezó en 2012, cuando Amazon le compró a Kiva Systems, una empresa que fabricaba robots con ruedas pensados para acercar estanterías a los operarios en lugar de obligarlos a caminar por pasillos interminables. A partir de esa compra nació Amazon Robotics, que después desarrolló modelos como Hércules, Titán y Proteo. Este último fue el primero en poder circular entre personas sin chocarlas, gracias a un sistema de sensores que mide distancias y obstáculos en tiempo real.

Para que un millón de robots no termine convertido en un caos, la empresa creó DeepFleet, un sistema de inteligencia artificial que coordina los movimientos de toda la flota. Según las mediciones que la propia compañía difundió, esa herramienta logró reducir en 10% el tiempo de traslado de los robots dentro de los depósitos. Es el equivalente a un semáforo inteligente en una ciudad con mucho tráfico: no agrega carriles, pero ordena los que ya existen.

  • Robin: brazo con ocho ventosas que separa paquetes de pilas desordenadas, como si tuviera que agarrar una caja específica dentro de un container revuelto.
  • Cardinal: puede levantar bultos de hasta 22 kilos y acomodarlos dentro de carritos, reemplazando uno de los movimientos más repetitivos del depósito.
  • Sparrow: identifica cientos de millones de productos distintos y los devuelve al cajón correcto, una tarea de precisión que antes hacía una persona entrenada.
  • Vulcan: el más reciente, incorpora sensores de fuerza que le dan una especie de tacto. Ya funciona en Spokane (Washington) y Hamburgo (Alemania) y se proyecta ampliar a más plantas hacia 2027.

Scott Dresser, vicepresidente de Amazon Robotics, defendió públicamente que la estrategia apunta a que las máquinas se queden con las tareas de mayor riesgo físico, como mover pesos o adoptar posturas incómodas durante horas. La empresa incluso anunció que abrirá dos fábricas nuevas, una en Austin (Texas) y otra en Greenwood (Indiana), y que la flota de brazos robóticos se va a más que duplicar durante este año.

Lo que todavía falta

La investigación de dieciocho meses que cerró la Comisión de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado estadounidense en diciembre de 2024 dejó una conclusión incómoda: en 2023, los depósitos de Amazon tuvieron 30% más accidentes que el promedio del sector logístico. El número no implica que los robots sean inseguros en forma directa, pero sí que la automatización convive con condiciones laborales que no mejoraron al ritmo de la tecnología. Lo que falta, por ahora, es que la empresa publique datos desagregados por tipo de lesión, por turno y por planta, y que los organismos de control independientes puedan verificar si la próxima duplicación de la flota robótica viene acompañada de una baja efectiva en los accidentes o de un nuevo récord, esta vez del lado equivocado.

JC

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