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Domingo, 4 de octubre de 2026
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Alquilar un auto 0 km para manejar con apps: la propuesta de Autonomy que ya tiene quince mil personas en lista de espera

La compañía ofrece vehículos con seguro, mantenimiento y permisos incluidos en una cuota semanal, o una variante con opción a la titularidad tras 48 meses de pagos. Captó ocho millones de dólares y proyecta llegar a las diez mil unidades en circulación antes de fin de 2027.

Por Ana PalavecinoCampo y monte · · hace 1 d
Alquilar un auto 0 km para manejar con apps: la propuesta de Autonomy que ya tiene quince mil personas en lista de espera

Para quienes pretendan subirse a una aplicación de transporte y no disponen de vehículo propio ni de acceso al crédito tradicional, la empresa Autonomy acaba de oficializar una propuesta que crece al ritmo de la demanda: alquilar un auto 0 km con todo incluido, o bien pagar una cuota algo más alta y quedarse con la unidad después de cuarenta y ocho meses. La compañía acaba de cerrar una ronda de inversión serie A por ocho millones de dólares que, según anunciaron, se destinará a comprar más unidades, desarrollar tecnología propia y ampliar la operación hacia Chile, Uruguay y nuevas ciudades del interior argentino, con la meta declarada de alcanzar las diez mil unidades en circulación antes de diciembre de 2027.

Dos modalidades, una sola app y pagos atados a lo que genera el conductor

La primera alternativa es un alquiler semanal: el conductor paga una cuota fija, sin sorpresas por seguro, mantenimiento, patente ni permisos de conducir, y devuelve el vehículo cuando deja de trabajar. La segunda modalidad mantiene esa misma estructura de servicios incluidos pero suma la posibilidad de acceder a la titularidad del automotor una vez cumplidos los cuarenta y ocho meses de pagos, con una cuota aproximadamente doce por ciento superior a la del esquema puramente semanal. En los dos casos, los importes se debitan de manera automática de los ingresos que cada persona genera a través de las plataformas, de modo que la relación entre lo que se factura y lo que se termina abonando queda atada al rendimiento real en la calle.

El filtro de selección no pasa por el buró ni por la clásica evaluación bancaria, sino por la propia actividad en las aplicaciones: la cantidad de viajes realizados, los ingresos declarados y la calificación que reciben los pasajeros. Así lo explicó el fundador y director ejecutivo de la firma, José N. Trusso: “Nos concentramos más en la capacidad de generar ingresos futuros”, sostuvo, al defender un criterio que apunta a conductores con experiencia y regularidad en el rubro aunque sin capital para comprar un rodado. En paralelo, la operatoria cotidiana se maneja desde una aplicación propia en la que cada usuario consulta el estado de su cuenta, reserva turnos para service, tramita documentación y pide asistencia mecánica sin pasar por una oficina comercial.

En la actualidad Autonomy mantiene mil quinientos vehículos en la calle y registra alrededor de quince mil personas anotadas en lista de espera, una brecha que retrata la pulseada entre una demanda que no para de crecer y una oferta de unidades que, por ahora, no alcanza a cubrirla. Frente a ese escenario, la compañía compra los rodados en forma directa a las terminales automotrices y los entrega a los conductores habilitados, lo que le permite sostener el estándar de cero kilómetro y centralizar la logística. Para los próximos meses, según se desprende de los anuncios oficiales, la firma también evalúa incorporar motos destinadas a repartos y utilitarios pensados para logística de última milla, aunque esas líneas todavía forman parte de los planes y no del catálogo vigente.

“Nos concentramos más en la capacidad de generar ingresos futuros.”José N. Trusso, fundador y CEO de Autonomy

Lo que muestra el papel y lo que muestra el lote

Sobre el papel, la ecuación luce atractiva: seguro, mantenimiento y permisos ya están en la cuota, y la posibilidad de terminar siendo dueño del vehículo después de cuatro años de trabajo sostenido aparece como un incentivo poderoso frente a la alternativa de seguir alquilando para siempre. En el lote, en cambio, la cuenta se vuelve más exigente cuando se lleva al número: una cuota aproximadamente doce por ciento más alta durante cuarenta y ocho meses significa que el conductor que elija la opción de compra termina abonando un sobrecosto que, en muchos casos, termina compensado —o no— por el valor residual del propio auto, dependiendo del modelo, del kilometraje acumulado y de cómo evolucionen las tarifas que pagan las plataformas. Mientras los organismos que regulan el transporte de pasajeros en la ciudad de Buenos Aires debaten cómo encuadrar a los trabajadores de las apps, y mientras las propias aplicaciones ajustan sus políticas de pago por viaje, la pregunta de fondo sigue siendo la misma de siempre: en una economía donde el costo de financiarse con tarjeta o con prenda supera con holgura los dos dígitos mensuales, ¿quién termina pagando la cuenta cuando el precio del alquiler se cruza con la realidad del rinde? Y, sobre todo, ¿qué condiciones mínimas tendría que poner sobre la mesa un conductor antes de firmar cuarenta y ocho meses de su ingreso atado a un vehículo que, en definitiva, hoy no es suyo?

AP
Ana PalavecinoCampo y monte

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