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Miércoles, 14 de octubre de 2026
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Almacenes de barrio: los clientes llegan con el 60% del sueldo y eligen marcas más baratas

La Federación de Almaceneros de Buenos Aires advirtió que el 40% del ingreso mensual se destina a servicios, transporte y salud antes de la primera compra de alimentos. Las ventas se ajustan, las marcas PYME ganan terreno y algunos comercios apelan al fraccionamiento para sostener el volumen.

Por Silvina CoronelEconomía y comercio · · hace 2 h
Almacenes de barrio: los clientes llegan con el 60% del sueldo y eligen marcas más baratas

En los almacenes de barrio de la provincia de Buenos Aires, la decisión de compra empieza mucho antes de que el cliente cruce la puerta. El colectivo, la prepaga, el gas y la luz ya se llevaron una parte considerable del sueldo antes de que el consumidor piense en llenar la heladera. De acuerdo con la Federación de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires, alrededor del 40% del ingreso familiar mensual queda comprometido en esos gastos fijos durante mayo, un nivel que la entidad describe como habitual en los últimos meses y que en este ciclo llega con mayor presión sobre el consumo de alimentos.

Compras más chicas y más selectivas

Fernando Savore, vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires, atendió la consulta con un diagnóstico directo: "Todos hablan de un 40%. Solo el 60 queda para vivir". Esa fotografía, según explicó el dirigente, se repite en los mostradores de los comercios de cercanía, donde cada vez se observa un ticket más corto y un consumidor más comparador. "La gente compra lo justo y necesario", completó Savore, y agregó que el recorte no se limita a la cantidad de unidades sino que también pasa por el precio dentro de cada categoría.

El movimiento tiene su correlato en las góndolas. Las marcas de empresas pequeñas y medianas avanzan sobre los linealos y desplazan a las primeras marcas en rubros sensibles del gasto cotidiano. Savore graficó la diferencia con dos casos testigo: mientras un pan lactal de 600 gramos de primera marca ronda los 6.000 pesos, una versión de marca PYME puede conseguirse por 3.000 pesos, una brecha del 50%. En fideos, el cuadro se repite: un paquete de primera marca llega a 4.000 pesos frente a 1.200 pesos de una alternativa, una diferencia que triplica el precio. "Las tres cuartas partes de la góndola de galletitas son empresas PYME", describió el dirigente, al referirse al avance de los productores medianos en los exhibidores de los almacenes.

La leche, los fraccionados y el manejo del depósito

El rubro lácteos también sintió la presión de los precios en las últimas semanas. "El mes pasado tuvimos un aumento de un 4% en lo que es lácteos", indicó Savore, y precisó que el litro de leche se vende por encima de los 2.000 pesos en los mostradores barriales. Frente a ese encarecimiento, varios almacenes encontraron un atajo para sostener el volumen: comprar productos a granel y fraccionarlos en el local en bolsas equivalentes a las que ofrece una caja cerrada. Un paquete de cereales de marca tradicional ronda los 8.000 pesos; la misma cantidad, envasada por el almacenero, baja a 3.000 pesos. La avena repite la lógica: la versión fraccionada en el comercio sale 2.000 pesos frente a los 5.000 pesos de las cajas de marcas conocidas.

El ritmo inflacionario también modificó la operatoria de los negocios. Con una suba de precios más espaciada, los almaceneros dejaron de aprovisionarse en forma preventiva ante el temor de remarcaciones diarias. "Depósito no necesario", resumió Savore, en referencia al cambio de estrategia que permitió trabajar con stocks más ajustados y menores costos de inmovilizado. La menor frecuencia de actualizaciones de lista, dijo, devolvió algo de previsibilidad a la gestión de los mostradores barriales.

Qué cambió respecto del año anterior y qué se observa en el promedio nacional

En relación con igual mes del año anterior, los almaceneros consultados en la provincia de Buenos Aires registran una merma en la cantidad de unidades por ticket y un desplazamiento hacia la segunda y tercera marca que, reconocen, ya se había iniciado en 2024, pero que se profundizó en los últimos meses. En el promedio nacional, las encuestas de supermercados de mayor tamaño muestran una tendencia compatible con la que describen los almaceneros: caída del volumen físico vendido y recomposición de la canasta hacia opciones más económicas dentro de cada categoría. La diferencia, según Savore, es que en el barrio el ajuste se ve "cara a cara, en el mostrador", mientras que en las cadenas se diluye en miles de operaciones diarias.

La fotografía de mayo deja a los almacenes de barrio con menos unidades por venta, más marcas PYME en las góndolas y una operatoria adaptada a un consumidor que llega con el presupuesto ya comprometido por los servicios. La pregunta que sobrevuela a los mostradores es cuánto tiempo se sostendrá esa dieta de ajuste y si el próximo ciclo traerá algo de alivio a los tickets más flacos del Conurbano.

SC
Silvina CoronelEconomía y comercio

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