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Lunes, 5 de octubre de 2026
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Adiós a la abuela que llegó en colectivo: Zulema Galperín y su carrera tejida entre ficciones, sketches y escenarios rodantes

A los 90 años falleció la actriz que brilló en Chiquititas y Gasoleros, se consagró como la Abuela cocainómana junto a Sebastián Presta y se animó a actuar dentro de un colectivo en plena calle porteña. Un recorrido que empezó en los años noventa, después de años de trabajo administrativo.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · · hace 1 h
Adiós a la abuela que llegó en colectivo: Zulema Galperín y su carrera tejida entre ficciones, sketches y escenarios rodantes

Uno la imagina bajando de un bondi con una sonrisa enorme, como aquella vez que el público se subió al colectivo para verla actuar. A los 90 años, Zulema Galperín se fue dejando una huella que mezcla la televisión masiva, el cine de autor, el humor de culto y el teatro más osado. La Asociación Argentina de Actores y Actrices confirmó su fallecimiento y las redes se llenaron de despedidas de colegas que la conocieron en sets, escenarios y camarines. Para mí fue una de esas actrices que cruzan generaciones sin pedir permiso: estaba en la pantalla cuando uno era chico mirando Chiquititas y después aparecía en una serie de plataforma con la misma naturalidad.

Chiquititas, Gasoleros y la TV que la hizo masiva

Galperín construyó buena parte de su popularidad en la televisión de los noventa y dos mil. Participó en ficciones como Chiquititas y Gasoleros, y también en Poliladron, Verdad consecuencia, Primicias, Epitafios, Viudas e hijos del rock and roll, Buenos chicos y la miniserie En París. Eran tiempos de canales que todavía formaban público a fuerza de novelas diarias y unitarios, y ella se movía con la misma soltura por el drama, la comedia y el policial, como si cada género fuera una parada más en una tournée que ya tenía agendada.

Préstico, la abuela que se ganó un lugar en la mesa del humor

Una de sus marcas más recordadas fue el personaje de la Abuela cocainómana, que interpretó junto a Sebastián Presta en Préstico, el segmento de sketches de Duro de domar, programa que conducía Roberto Pettinato. Eran cuadros breves, contundentes, con un humor que hoy se lee con otros códigos y que en su momento funcionó como una puerta de entrada para que nuevas camadas de espectadores la descubrieran en la pantalla, entre el cable y la nostalgia.

Fango negro, la función que viajaba en colectivo

En teatro se permitió una experiencia que pocos actores se animan a imaginar: en Fango negro, escrita por José Gabriel Núñez y dirigida por César Sambataro, Galperín actuó dentro de un colectivo que circulaba por la Ciudad de Buenos Aires, con el público como pasajeros. La obra la produjo el grupo Clan-Destino. A esa propuesta se sumó Motivos para levantarse por la mañana, de Germán Akis y Raúl Baroni, en el Teatro Arlequino. Lo suyo fue siempre buscar el escenario menos pensado, como si la actuación tuviera que salirse de la sala y meterse en la calle.

Cine, plataformas y un debut tardío que fue pura elección

  • Puan y La extorsión, dos films que la ubicaron en el mapa del cine argentino contemporáneo.
  • Los justos, Eva Perón, Pacto de silencio, Blindado, Los adoptantes y La estrella roja, su otros títulos en la pantalla grande.
  • Nada, Envidiosa, El tiempo de las moscas y Gutiérrez is mai neim, sus pasos por las plataformas de streaming.
  • Superhéroes y heroínas urban@s (2021), miniserie surgida de un taller de la Fundación SAGAI, donde compartió el capítulo La página en blanco con María del Carmen Simari y Mirta Calza Citín.
  • Publicidad y una carrera asociada a productoras, publicidades y formatos que la tuvieron activa hasta sus últimos años.

Lo curioso de su historia es que la actuación no fue su primera profesión. Galperín nació el 18 de abril de 1936 y durante años se dedicó a tareas de oficina. Recién en la década de 1990 se acercó al teatro: en 1997 tomó el taller de Entrenamiento Teatral del Teatro Regio y después completó su formación en otros espacios y seminarios. Estaba afiliada a la Asociación Argentina de Actores y Actrices desde 2000, lo que habla de alguien que encontró tarde su vocación y la sostuvo con oficio y constancia.

En lo personal, me quedo con la imagen de la Abuela cocainómana entrando a un living imaginario en la pantalla de Duro de domar y, a la vez, con la de una señora real subiendo a un colectivo en Buenos Aires para actuar adentro. Esa doble condición resume bastante a Zulema Galperín: una actriz que podía habitar el sketch más delirante y, al mismo tiempo, un escenario rodante, urbano y surprising.

“Era de esas actrices que cruzan generaciones sin pedir permiso, que estaban en la pantalla cuando uno era chico y después aparecían en una serie de plataforma con la misma naturalidad.”Pablo Trejo
PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

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