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Lunes, 5 de octubre de 2026
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Ad Astra: el espacio como excusa para reencontrarse con lo que queda sin decir en una familia

La película de James Gray con Brad Pitt recorre la Luna, Marte y los recuerdos de un hijo que sale a buscar al padre que se le perdió en una expedición, y termina descubriendo que lo que duele no es la distancia sino lo que nunca se dijo.

Por Pablo TrejoCultura y espectáculos · · hace 2 h
Ad Astra: el espacio como excusa para reencontrarse con lo que queda sin decir en una familia

Yo no sé qué tiene Santiago del Estero que cada vez que uno se pone a pensar en las cosas que se quedan calladas en una familia, termina acordándose de Peteco Carabajal y de esa zamba que dice más o menos así: que hay palabras que se quedan en la garganta y que el silencio también es una forma de hablar. Viene a cuento porque la película que me ocupa esta semana es, en el fondo, una larga conversación entre un padre y un hijo que nunca pudieron tenerla, y a mí eso me sigue pareciendo, a los cuarenta y tantos, el tema más grande del mundo.

El patio antes que el espectáculo

Antes de hablar de la nave y de los planetas, hay que sentarse un rato en el patio de esta historia, que es el que James Gray le arma al espectador con mucho oficio y con una paciencia que ya casi no se ve en el cine de Hollywood. La sala, en mi caso, fue el living de casa, con la pantalla grande y el mate al lado, pero el efecto es parecido, porque esta propuesta pide silencio, pide que uno se acomode y se deje llevar por un ritmo que no es el de los blockbusters de siempre.

Ad Astra se estrenó en 2019, la dirigió James Gray y la protagoniza Brad Pitt, que acá se guarda un montón y deja que todo lo grande lo haga el personaje por dentro. La historia empieza con Roy McBride, el astronauta que interpreta Pitt, un tipo tan entrenado para controlar lo que siente que le miden el pulso hasta en las peores situaciones y le sigue dando bajo. Es, por decirlo de alguna manera, el empleado perfecto: cumple, no se queja, no se desborda. Pero esa misma coraza que le sirve para trabajar convive con un hueco que se le hizo de grande: su viejo se fue de una expedición espacial hace décadas y nunca más volvió.

Lo que se hereda sin querer

Y acá es donde la peli se pone interesante, porque a Roy le encargan una misión que lo obliga a salir a buscarlo justo al padre que lo marcó, y el viaje termina siendo menos una aventura por el espacio exterior y más un viaje por los rincones donde uno guarda las cosas que no le pudo decir. La Luna aparece como una especie de estación de servicio con sus negocios y su gente apurada, Marte queda un poco más adelante, y más allá se van estirando los paisajes y el silencio, y la fotografía de Hoyte van Hoytema se encarga de recordarnos que allá afuera todo es enorme y uno es muy chiquito.

  • Roy McBride empieza la peli como un tipo que parece tener todo bajo control y se le nota hasta en el pulso.
  • La misión que le encargan lo obliga a ir a buscar al padre desaparecido a los confines del sistema solar.
  • El viaje por la Luna y Marte funciona, pero lo que mueve la historia es la revisión de la admiración y de los rencores con un padre.
  • Brad Pitt sostiene al personaje desde la contención y deja que la emoción se filtre de a poco, casi sin levantarla la voz.
  • La fotografía de Hoyte van Hoytema agranda la sensación de soledad y le da peso a cada escala del recorrido.
  • El suspenso y las persecuciones están, pero al servicio del drama familiar y no al revés.

El final del viaje

Lo mejor que tiene Ad Astra, a mi entender, es que no necesita resolver todo con un estallido para que a uno le quede dando vueltas algo. Gray se toma su tiempo, le da espacio al silencio, y deja que la relación de padre e hijo sea lo que ordene la aventura, y no al revés. Cuando uno termina de verla, lo que se queda no es tanto lo que pasó en el espacio sino esa pregunta de toda la vida, esa que uno se hace mirando el techo del patio: qué cosas les dijimos a los que ya no están, y qué cosas nos quedaron, como dice la canción, en la garganta.

La película se puede encontrar en distintas plataformas de streaming dentro de la Argentina, y si todavía no la vieron y tienen ganas de una peli que vaya más despacio pero que les deje más de lo que parece, me parece un buen plan para un sábado a la noche, con el mate, la paciencia y las ganas de pensar un rato en la propia familia. Yo, lastimos lo que no se dijo, y a veces una buena peli sirve justo para eso.

PT
Pablo TrejoCultura y espectáculos

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