A 1.410 de Buenos Aires, un rescate por agua en el sendero al Bosque de los Arrayanes dejó a un turista con el tobillo roto
Un visitante se lesionó a diez kilómetros del acceso en la península de Quetrihué y fue evacuado en lancha por el Nahuel Huapi; el operativo terminó en el hospital de Villa La Angostura sin complicaciones.
Le cuento esto porque me parece que vale la pena sentarse a leerlo antes de meter la mochila en el auto y arrancar viaje hacia Villa La Angostura, ese pueblo neuquino que queda a casi mil cuatrocientos diez kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y que funciona como puerta de entrada al circuito más visitado del Parque Nacional Nahuel Huapi. El sábado pasado, cerca de las tres y media de la tarde, un turista que venía haciendo el sendero al Bosque de los Arrayanes se torció el tobillo derecho cuando ya llevaba unos diez kilómetros caminados desde el acceso de Bahía Mansa, en la península de Quetrihué. El dolor fue tal que no pudo seguir ni un metro más por sus propios medios, y lo que empezó como una jornada de trekking terminó con una evacuación por agua que mantuvo en vilo a varias dotaciones durante casi una hora y media.
El alerta la levantaron los guardaparques y enseguida se montó un operativo conjunto que me llamó la atención por la cantidad de efectivos que terminaron trabajando en conjunto sobre el mismo escenario. Participaron Prefectura Naval Argentina, personal de Parques Nacionales, el Grupo de Rescate local y agentes de la Dirección de Fauna, que se coordinaron para llegar con una embarcación hasta el punto donde había quedado varado el caminante. Una vez allí, le dieron las primeras atenciones en el lugar, lo subieron a la lancha y lo transportaron por el lago Nahuel Huapi hasta el puerto de Bahía Mansa, desde donde lo derivaron al hospital de Villa La Angostura para los estudios de rigor. El procedimiento, según lo que se informó oficialmente, concluyó cerca de las cinco de la tarde y sin mayores complicaciones.
Por qué este sendero no es un paseo y por qué hay que tomarse en serio el registro de trekking
El circuito al Bosque de los Arrayanes tiene unos doce kilómetros de extensión entre el sector de Bahía Mansa y el istmo, y aunque mucha gente lo subestima porque arranca casi al nivel del lago, lo cierto es que el terreno se complica bastante a medida que uno se mete entre las raíces, las piedras sueltas y los desniveles que aparecen sobre todo en la segunda mitad. La intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi viene repitiendo hace rato una serie de recomendaciones que vale la pena repasar antes de calzarse las botas, y que me permito traer a colación porque me parece que después de un caso como este quedan más vigentes que nunca: hay que usar calzado adecuado con suela con buen agarre, evaluar la condición física antes de salir y planificar los tiempos de marcha en función de las horas de luz que quedan en el día, algo que en otoño y en invierno patagónico se achica muchísimo y termina siendo el detalle que define si uno vuelve caminando o vuelve en lancha.
- Calzado con suela firme y buen agarre, preferentemente bota de trekking, no zapatillas de ciudad.
- Hidratación suficiente para todo el recorrido y comida ligera para sostener la marcha.
- Registro de trekking obligatorio antes de ingresar al circuito: permite ubicar al excursionista en caso de emergencia.
- Planificar horarios según las horas de luz disponibles, sobre todo entre abril y agosto.
- Avisar siempre a alguien del recorrido que se va a hacer y del horario estimado de regreso.
- Evaluar la condición física real antes de comprometerse con los doce kilómetros de ida y vuelta.
Ahora bien, hay un dato que a mí, como periodista y como alguien que camina seguido por la montaña, me parece el más importante de todos y por eso lo quiero subrayar: el Registro de Trekking no es un trámite burocrático para sacarse de encima, es la herramienta que tienen los equipos de rescate para saber dónde buscar cuando algo como lo del sábado pasado ocurre. La intendencia del parque reconoció que en los últimos días se registraron varias intervenciones vinculadas a visitantes que subestimaron las exigencias del recorrido, lo que confirma lo que uno escucha en cada temporada: que el Arrayanes, con todo lo postcard que parece, no es una caminata de domingo a la tarde.
La persona que atendí cuando estaba preparando esta nota me decía, con esa franqueza criolla que se gasta en la zona, que el Arrayanes "te cobra caro cualquier descuido" y la verdad es que la frase me quedó dando vueltas. Por último, y a modo de recomendación de temporada para quienes estén pensando en ir: lo más prudente es programar la caminata entre fines de la primavera y el comienzo del otoño, cuando el día tiene más horas de luz, el suelo está más seco y el riesgo de toparse con hielo o barro congelado sobre las raíces es mucho menor. El ingreso al Parque Nacional Nahuel Huapi tiene un valor general accesible y los horarios del circuito suelen ir de mañana a media tarde, pero conviene chequearlos en la intendencia antes de salir porque pueden variar según la época del año. Lléveles los datos del recorrido y el equipo necesario antes de salir a caminar por la montaña: a veces, esos veinte minutos de planificación son los que marcan la diferencia entre un gran recuerdo y una evacuación por lago.
